Jorge Eduardo Arellano
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La Dirección Insurreccional del FSLN estaba clara de que el impacto provocado por el asalto al Palacio Nacional el 22 de agosto de 1978 habría creado el suficiente clímax político para desencadenar acciones todavía más contundentes contra el aparato de dominación somocista. Jóvenes estudiantes se insurreccionaron espontáneamente en Matagalpa; la ciudad permaneció tomada durante dos días.

El 28 de agosto se hizo un llamado a la huelga general por parte de las cámaras patronales; el Frente Amplio Opositor (FAO) y el Movimiento Pueblo Unido (MPU), este último constituido en el reciente mes de julio, incorporaba a 23 distintas organizaciones políticas y sociales de las tendencias del FSLN y la izquierda del país. El 31 de agosto la huelga general se había extendido a todo el territorio.

Con el objetivo de evitar levantamientos espontáneos, el FSLN se planteó la realización de una insurrección general para el día 7 de septiembre, para lo cual contaba con 150 efectivos con armas de guerra. Sin embargo, por razones de coordinación y de recursos bélicos no pudo acometerse, no fue sino hasta el día sábado 9 de septiembre que de forma simultanea a las 6.00 p.m. en las ciudades de Masaya, León, Estelí y Chinandega se inició el ataque a los cuarteles GN y el control de los accesos de estas localidades. Por otro lado, a esta misma hora, en maniobra de distracción son atacadas 5 secciones de Policía en la capital, Managua, logrando en algunos casos como el de la Carretera Sur, el aniquilamiento total de la guarnición.

A la insurrección se incorporan miles de habitantes de las poblaciones mencionadas, los jóvenes se suman a las escuadras con pistolas, escopetas y fusiles de cacería, el resto de la población civil se organiza para realizar distintas labores de retaguardia como la alimentación de los combatientes. Las poblaciones son ocupadas por los combatientes mientras el control de la GN se redujo a los cuarteles. Los días 13 y 17 el Frente Sur lanza una ofensiva contra los cuarteles militares ubicados en Sapóa y Peñas Blancas en Rivas, cumplida esta misión las columnas se retiraron hacia Costa Rica.

La GN pasa a la contraofensiva, desde Managua se destinan grandes contingentes a las ciudades en forma continua y escalonada, a la cabeza de estas fuerzas van las tropas elites de la Escuela de Entrenamiento Básico e Infantería, EEBI, que con el uso de blindados y descomunales bombardeos destruyeron cantidades de edificaciones y viviendas matando a miles de civiles. Las escuadras guerrilleras repelieron los primeros avances del enemigo ocasionándole gran cantidad de bajas, mas, se ven obligadas a retirarse por dos razones principales: el sacrificio al que se estaba sometiendo a la población civil, y porque se había cumplido el principal objetivo: demostrar que era posible una insurrección general contra la dictadura, en tanto la misma podía no sólo ser apoyada sino también sostenida por el pueblo. El día 13 los guerrilleros se retiran de Masaya y de Chinandega, el 17 de León, y hasta el día 22 de la heroica ciudad de Estelí, cuando se repliegan las columnas dirigidas por el legendario Francisco “El Zorro” Rivera.

Somoza Debayle proclamó la victoria sobre la “intentona sandino-comunista” y rechazó la propuesta mediadora internacional promovida por el Gobierno norteamericano, apoyada por las fuerzas más conservadoras de la sociedad nicaragüense aglutinadas en el Frente Amplio Opositor. En esencia, esta propuesta procuraba preservar intacto el sistema somocista incluida la Guardia Nacional, logrando tan sólo la salida de Somoza del país. Este último, además de rechazarla, aseguró que continuaría su mandato hasta 1981. Por otro lado, la proclamada victoria sobre los rebeldes sandinistas demostró en los hechos ser una falacia más del dictador.

Las escuadras guerrilleras lograron ocupar y sostener el sitio en las ciudades, infligieron gran cantidad de bajas a su sostén principal, la Guardia Nacional, reafirmando la ruptura del mito de que eran invencibles. Se logró combinar tanto la acción política de las masas como la acción armada, la huelga general se mantuvo a lo largo de septiembre paralela a la insurrección. El Frente creció cuantitativa y cualitativamente: la insurrección en Estelí, por ejemplo, se inició con 38 personas, y según datos del mismo “Zorro”, además de quedar organizadas las estructuras urbanas de Estelí, encabezó la retirada de mas de 300 combatientes (sin incluir a centenas de civiles colaboradores). La tesis insurreccional se impuso sobre las demás opciones. El FSLN reafirmó su carácter de fuerza beligerante a nivel nacional e internacional.

Por supuesto que los costos para el pueblo nicaragüense fueron muy elevados, más de 10,000 civiles fueron muertos en los bombardeos y las “tareas de limpieza” de la GN. El FSLN, por su parte, tuvo que soportar la pérdida de veteranos combatientes desde la época de Juventud Patriótica, como Teodoro López, en Estelí; Francisco Fuertes Olivera, en Managua; cuadros valiosos como los jóvenes Ernesto Castillo Salaverry, en León; Ulises Tapia Roa, en Masaya; Denis Guevara, en Managua; Blas Real Espinales… ellos, otros mártires que no mencionamos y muchos de los que sobrevivieron hicieron posible esta insurrección victoriosa.

* Historiador. Sala de Investigación de la BBCN