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Cuando se reflexiona sobre el gobierno de Don Enrique Bolaños (2002-2007) resulta inevitable tener presente que en ese período se procesó y condenó a su predecesor Arnoldo Alemán por corrupción. Esta situación tuvo un doble efecto, por una parte Bolaños perdió el respaldo del partido que lo llevó al gobierno creándose así una vergonzosa crisis institucional y por otro lado, fue el hecho más visible de una política integral de lucha anticorrupción que a mi juicio configura el legado más importante de esa administración.

La lucha integral anticorrupción de Bolaños comprendió adquirir compromisos internacionales, desarrollo de políticas públicas y creación de programas de gobierno. Dentro de los Compromisos internacionales destaca haber suscrito la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción y plena colaboración con los Mecanismos de Seguimientos de la Convención Interamericana Contra la Corrupción (MESECIC), ya que Nicaragua fue evaluada en 2003 y aceptó las recomendaciones.

En el desarrollo de políticas públicas hubo reformas al código penal (leyes 419 y 583) que mejoraron la tipificación de malversación de caudales públicos y tipificaron conductas como: fraudes; exenciones ilegales; enriquecimiento ilícito; tráfico de influencias; cohecho; y soborno trasnacional.

De igual manera, se creó la ley 438, ley de probidad de los funcionarios públicos que obliga a estos a informar sobre sus bienes al iniciar y finalizar el ejercicio del cargo público. En idéntico sentido, otro mecanismo que es caldo de cultivo de la corrupción es la adquisición de deuda pública sin control, razón por la cual se creó la ley de deuda pública, ley 477.

La elaboración y ejecución del presupuesto también es una piedra angular en la prevención de la corrupción y no fue dejada por fuera en la administración de Bolaños, ya que se aprobó la ley de administración financiera y régimen presupuestario, ley 550.

Pero no olvidemos que Bolaños quedó sin respaldo en la Asamblea Nacional y por ello se apostó a su mejor aliado, su legitimidad. Se creó entonces la ley 475, ley de participación ciudadana para que en Nicaragua se pudiera ejercer la auditoría social.

La tercer línea de acción fue la creación de programas gubernamentales como la creación de la Oficina de Ética Pública, Oficina de Denuncia Ciudadana y un plan piloto para permitir el acceso a la información sobre ejecución presupuestaria y compras públicas en el Ministerio de Hacienda, FISE y Sistema de Cooperación Internacional por medio de sus sitios WEB, ello sin estar obligado por ley.

Es necesario tener presente entre estos tres frentes de lucha anticorrupción son integrales, es decir, de la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción derivó la reforma penal. Asimismo, la evaluación hecha por el Comité de los MESECIC se desprendió la necesidad de crear una ley de probidad, involucrar a la sociedad civil y hasta la creación de una Ley de Acceso a la Información Pública.

El objetivo de Bolaños no era simplemente apresar a Alemán, eso es un análisis simplista e infundado. La adquisición de compromisos internacionales, someterse a sus reglas de evaluación, acatar sus recomendaciones e ir más allá de la obligación legal en temas de transparencia en su administración denota la congruencia de una política integral de lucha anticorrupción en el gobierno de Bolaños.

Don Enrique Bolaños solía decir al finalizar su período que la mesa quedaba servida y eso es verdad, si Ortega tiene algún mérito en materia macroeconómica es gracias a una inercia que se gestó en el período de Bolaños y es acertado que él lo conciba como su máximo logro, aunque en lo personal difiero.

No se puede subestimar el legado de la lucha anticorrupción, ya que la valentía y determinación de Don Enrique Bolaños en su lucha contra la corrupción nos hizo darnos cuenta a muchos nicaragüenses que un mejor país es posible y que trabajar por ello vale la pena.

 

* Miembro de la Juventud Partido Conservador.

uriel.pineda@correo.uia.mx