Jorge Eduardo Arellano
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Escritores y artistas de Cuba, cuya firmeza revolucionaria al lado de su pueblo ha superado todas las pruebas, reiteraron su aprecio al poeta Ernesto Cardenal, en carta del 4 de septiembre de 2008. Junto a su obra poética, le reconocen su solidaridad con Cuba y su valía de intelectual revolucionario, imagen que aquí algunos pretenden ensuciar, hablando de su crítica como si fuera una defensa de las políticas imperiales.

El contenido de la carta de la Uneac no concuerda con la opinión de ciertos intelectuales latinoamericanos, quienes reconocen las cualidades de Cardenal (deshonesto sería no hacerlo), pero le atacan con las armas de quienes en nuestro país venden la imagen de una revolución inexistente. Esos intelectuales se guían por el eco de un lenguaje seudo revolucionario, al margen de sus actuaciones en el gobierno.

Pero es una pena que la Uneac tenga viva la imagen de un Frente Sandinista de Liberación Nacional que ya no es. Ahora sólo tiene el nombre con el cual atrapan cuotas de buena voluntad, ahí en donde existe ésta, pues hay otros que lo defienden por fanatismo ideológico.

En honor a la verdad, me permito cotejar su carta con nuestra realidad. Veamos:
“En días recientes, diversos medios de prensa han venido destacando el conflicto que enfrenta al poeta Ernesto Cardenal con el actual gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua.”

Este conflicto no nace con el fallo judicial ilegal contra el poeta Cardenal, sino de hechos y situaciones anteriores. Su génesis está en las actuaciones no éticas de los líderes que encabeza Daniel Ortega, lo cual el poeta Cardenal critica desde el principio y lo deja para la historia en su libro “La revolución perdida”. Los matices represivos que ha tomado el conflicto lo ponen los revanchistas del danielismo contra su ilustre crítico.

“Admiramos su obra poética, de indiscutible trascendencia, y la lealtad que ha mostrado en todas las circunstancias hacia nuestra Revolución. En los años que muchos renegaron de sus ideas, él dio una lección de coherencia y dignidad. Hoy, cuando vivimos en América Latina momentos de cambios y esperanza, Cardenal ha acompañado estos procesos con su voz y su prestigio.”

Los ahora enemigos del poeta Cardenal aplaudían esa coherencia y esa dignidad que los escritores y artistas cubanos reconocen como una lección, pero luego el aplauso lo tornaron en injurias a su persona. La diferencia entre los cubanos y los danielistas es profunda. La diferencia entre la visión del poeta Cardenal y la de Uneac sobre este gobierno también: el poeta no ve en nuestro país reflejos de los cambios que vive América Latina. Y él conoce bien lo que pasa en el continente y en nuestro país.

“Por otra parte, el ascenso al poder del Frente Sandinista en Nicaragua el pasado año, a pesar de las amenazas y del injerencismo norteamericano, quebró la hegemonía de los Estados Unidos en Centroamérica.”

Siempre fue obvio que ese triunfo no sería del agrado de los Estados Unidos. Pero eso del quiebre de la hegemonía gringa, es dudoso que lo haya influido sólo el triunfo de Daniel, pues le dio apoyo al TLC en la Asamblea Nacional, sin el cual no se hubiera firmado, y acata las líneas económicas del FMI. Ortega, tras un discurso “antiimperialista”, bien puede llamar “hermano” a un funcionario del gobierno de Bush, como a otro servirle de chofer y pasearlo por Managua. Y entre uno y otro discurso, sólo demuestra ambigüedad.

“El nuevo gobierno de Nicaragua, que ha venido trabajando en bien de su pueblo, se integró al Alba, ha desafiado en los foros internacionales la política agresiva del imperio y ha mantenido una firme solidaridad continental.”

Cuestionables méritos. El trabajo por el bien del pueblo es más propaganda que realidad, y lo que hace es para sus partidarios. La integración al Alba le permite a Ortega fortalecerse internamente, por sólo aportar en los foros internacionales discursos demagógicos de “desafío a la política agresiva del imperio”. Y la “firme solidaridad continental” no la traslada a su política interna. La cooperación del Alba la ha privatizado por medio de empresas en manos de sus incondicionales y se niega a incluirla en el Presupuesto General de la República.

“En consecuencia, ha sido permanentemente atacado por la maquinaria hegemónica de propaganda al servicio de la reacción.”

Hay dos tipos de ataques: el de la izquierda contra su demagogia y su alianza con quienes se destacaron como líderes o aliados de la agresión mercenaria pagada por el imperialismo (el cardenal Miguel Obando, su confesor familiar, y Jaime Morales Carazo, su vicepresidente, por ejemplo). Y el ataque de “la maquinaria hegemónica de propaganda al servicio de la reacción”, pero que al danielismo le sirve para confundirla, de forma perversa, con la justa crítica de sus adversarios de izquierda. Daniel Ortega se hace propaganda de gran inversión, con una maquinaria de atropellos contra quienes les critican, y es tan poderosa, internamente, como la del imperialismo y sus agentes criollos.

“Los mismos medios que silencian el consecuente respaldo de Ernesto Cardenal hacia Cuba, Venezuela y Bolivia, amplifican y manipulan este lamentable diferendo.”

Eso es verdad. Pero el “lamentable diferendo” lo manipula el danielismo aquí y hacia fuera. Los escritores y artistas cubanos, ya conocen el tipo de respuesta que les dio en su carta la secretaria de comunicación del danielismo, y pueden imaginar su capacidad de manipulación.

Para muestra: la señora Murillo ha pedido a sus partidarios rezar el rosario en familia todos los días; ordena celebrar actos religiosos en las instituciones estatales; habla de su “revolución” como una obra de Dios; el programa de ayuda con dinero venezolano a las víctimas del incendio en un mercado capitalino, lo bautizó “En el nombre de Dios”. En cambio, a los escritores y artistas cubanos les recomienda utilizar… ¡“la infalible lógica materialista, marxista y dialéctica”!
“Asistimos con pesar a este enfrentamiento en una hora decisiva para el futuro de nuestro continente. Habrá que preguntarse a quiénes pueden beneficiar estas contradicciones. No hay dudas: sacarán partido de ellas los enemigos de los procesos emancipadores en marcha en Nuestra América”.

De acuerdo. Pero no se olvide la raíz de las contradicciones, cual es la crítica al danielismo por su enriquecimiento a la sombra del Estado. O sea, después de los enemigos, ellos han sacado provecho y crearon las contradicciones. Nicaragua es la segunda nación más pobre de América, pero entre la gente del gobierno están los neo capitalistas más ricos del país.

¿Qué pensarían los escritores y artistas cubanos si uno de los comandantes de su revolución confesara que él no se metió a la guerrilla para seguir siendo pobre y, por ello, ahora maneja millones y es de los primeros en construirse una mansión al regresar al poder? No puedo asegurar qué pensarían, pero si, además de un caso, supieran que hay muchos casos más, posiblemente pensarían de su revolución lo que el poeta Cardenal piensa de la suya: que se ha perdido.