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“La historia de América” – dice Martí –“de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra”

Existe un hecho histórico notable que las juventudes de América deben conocer, y que por insensibilidad, apatía, indolencia, o que se yo, nuestros intelectuales han echado al olvido, eludiendo su responsabilidad de conductores.

“Hay una historia oculta, una historia escondida de América, de toda América, que es la historia que de verdad vale la pena. La conclusión más importante es que América todavía se ignora a sí misma. Ignora su propio pasado, por ignorar su propio pasado le cuesta reconocer su presente y adivinar otro futuro posible. Ese pasado que ignora es una maldición y una maravilla a la vez, está lleno de horror y de bravura, y lo que puedo decir es que esta tarea de rescate de la historia escondida es para mí una tarea que me multiplicó la certeza de que es una suerte haber nacido en América, no por lo que nos dice la América oficial, sino por lo que detrás de la máscara oficial esconde la otra América, que es la América real, que es la América de los despreciados, de los humillados, la América desconocida que yo quise ofrecer en “Memoria del Fuego”.

Las anteriores son palabras del uruguayo Eduardo Galeano. Si fuera cierto que existe la transmigración de las almas, podría decirse que impera en Galeano el alma de otro uruguayo americanista: José Enrique Rodó. Es de lamentar que Galeano no haya nacido en Nicaragua, y que la naturaleza nos haya castigado con tergiversadores de la historia, como los ultra-españolistas Pablo Antonio Cuadra y Enrique Peña Hernández.

Se llamó Anne Alexandre Sabés, hijo del colono francés Pascal Sabés y de una negra llamada Úrsula. Nació en Puerto Príncipe, Haití, en 1770. En 1788 fue enviado a Francia para estudiar en la Academia Militar de París. Adopta el pseudónimo de Pétion en honor de Pétion de Villeneuve, que fue miembro de la Convención y de la Sociedad de los amigos de los negros. El 27 de enero de 1807, el Senado haitiano procedió a elegirle Primer Presidente de la República. Conociendo la aspiración de los antiguos esclavos por convertirse en propietarios, repartió las plantaciones entre el pueblo que en correspondencia le bautizó como Papá Bon-Ké (Papá buen corazón).

Es este mulato de corazón quien durante cuatro veces ayudó a Bolívar en su lucha. Cuantas veces fue derrotado siempre se refugió en Haití. En 1815 el líder haitiano convoca a Bolívar, que se encontraba refugiado en Jamaica, deprimido y al borde del suicidio. Le ofrece al futuro Libertador armas, barcos y soldados para retomar la lucha. Planteó a Bolívar que a cambio del apoyo debía decretar la abolición de la esclavitud en América. Bolívar asumió el compromiso y partió al continente con soldados seleccionados por el propio Pétion.

El 8 de febrero de 1816, Bolívar le dirige a Pétion la siguiente carta:

“Señor Presidente: Estoy abrumado por el peso de sus beneficios. Usted es completamente magnánimo e indulgente. Nuestros asuntos están casi arreglados; y sin duda dentro de quince días estaremos listos para partir. No espero más que sus últimos favores; si me es posible iré personalmente para expresarle lo grande de mi gratitud. Por medio del señor Injinac, su digno secretario, me atrevo todavía a hacerle nuevas solicitudes. En mi proclamación a los habitantes de Venezuela y en los decretos para la libertad de los esclavos, yo no sé si me será permitido testimoniar los sentimientos de mi corazón a Vuestra Excelencia, y dejar a la posteridad un monumento irrecusable de su filantropía. Yo no sé, me pregunto yo, si debería nombrar a Usted como el autor de nuestra libertad. Le suplico a Vuestra Excelencia expresar su voluntad a este respecto. El teniente coronel Valdés envía a Usted una petición que yo me permito recomendar a su generosidad. Acepte Señor Presidente, el respetuoso homenaje de la alta consideración con la cual tengo el honor de ser ante Vuestra Excelencia el muy humilde y obediente servidor. Bolívar”

Sin la ayuda de Pétion, Bolívar no hubiera podido llevar a cabo su campaña. Dice Pepe Mujica, Presidente de Uruguay: “América Latina tiene una deuda insaldable con Haití”

 

* Escritor autodidacta

Tel. 2268-9093