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Ser la hermana menor de un artista polivalente, policromo, polifacético, hombre del Renacimiento como dice Marquitos Agudelo refiriéndose a él -por sus dotes de arquitecto, pintor, dibujante, poeta, escritor de prosa y versos, músico, historiador del arte-… en fin… ser hermana de un David Ocón Núñez, de ese talante, es un recorrido en balancín por la vida, columpiándome entre la más baja y más alta autoestima, entre la humildad y el orgullo, entre la tristeza y la alegría... entre la policromía de las emociones y sentimientos de dos personas unidas por linaje ancestral y por el encuentro de dos intelectos.

Recuerdo en mi niñez que no me atrevía a agarrar un pincel, ni un lápiz de color, después de contemplar la agilidad del recorrido de sus dedos con pinceles de acuarelas y oleos, en los lienzos de sus primeros cuadros. Es la hora y todavía no se maquillarme agarrando los diferentes pinceles de Christian Dior, Clinique o Estee Lauder, y menos de hacer una línea recta o un esquema a mano alzada.

El amor a la música clásica, al rock, al folk, a la música country, a la literatura, al arte nicaragüense en todas sus expresiones, a la plástica, en proyectos individuales o colectivos como Artefacto, son parte de su herencia en mi vida.

Compartir la siembra, germinación y cosecha de sus obras, y mis recorridos por paisajes naturales y humanos, museos, conciertos, obras de teatro, mercados de artesanías… en fin, el prisma artístico y creativo de las cuatro esquinas del planetita tierra, donde me ha tocado transitar, ha sido parte de nuestros coloquios familiares.

Pero lo que más nos ha unido es la hermandad en el humanismo; ambos hemos bregado por construir relaciones más justas y horizontales entre los humanos y sus reinos; ambos hemos sido críticos a la deshonestidad, corrupción, manipulación, relaciones de poder desiguales, al dolor de las víctimas, al autoritarismo, y a todos los ismos como el machismo, adultismo, eurocentrismo, fundamentalismos, que prevalecen aún en nuestra sociedad global.

Esta obra de él, que hoy podemos disfrutar, dan cuenta de los extremos de esos ismos, matizados por su arte interpretativo, plástico: la violencia generalizada en guerras, destrucciones entre humanos, inundaciones, sequías, guerras contra Gaia, la madre tierra... en fin, la VIOLENCIA en todas sus formas, ya naturalizada entre nosotros que no nos inmutamos por su barbaries y que a veces la contemplamos en los medios de comunicación y en forma simultánea y audiovisual, sin movernos de nuestros acolchados sofás.

Este sentimiento de protesta, de indignación y de acción política en favor de un mundo donde impere la justicia social y la igualdad, lo hemos sostenido también con las amigas y amigos que David y yo hemos compartido en un trayecto de nuestras vidas… Jóvenes, artistas, intelectuales, músicos, feministas, gays, lesbianas… un mundo político de cariños y afectos que nos han hecho la vida más suave; y una muestra representativa de ellos está hoy acompañando al artista.

En nombre de nuestra familia, Gracias a cada una y cada uno de ustedes.

 

* Consultora en temas

de Políticas públicas