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En febrero de este año, El Nuevo Diario publicó un artículo de mi autoría en el que expresaba las pugnas de poder entre grandes carteles económicos estadounidenses. En la parte central del mismo se hablaba de que Mitt Romney era el candidato bendecido por las grandes corporaciones financieras para que sirviera a sus intereses y llevara a cabo su proyecto.

Otros dos aspectos relevantes eran la mención de una inevitable caída del dólar americano y el ascenso de un grupo emergente de naciones que estaban pujando por un nuevo modelo económico mundial. Encerré esos datos en una cápsula y dije que la abriríamos después de un tiempo para analizarlos a posteridad.

Muchas lunas pasaron y los estiras y encoges de esta pugna iban siendo informados por la misma fuente, cambiando la correlación de las fuerzas y destacando que los carteles que apoyaban a Romney iban perdiendo la batalla. Los otros dos aspectos relevantes todavía se mantienen en ciernes, pues aunque el BRICS luce como la parte más visible de la cantidad de naciones mencionadas, la sustitución del dólar como unidad de cambio internacional es algo demasiado complejo y traumático para hacerlo de un plumazo.

Sin embargo, Benjamín Fulford –ex editor de la revista Forbes para Asia y vocero de la Sociedad del Dragón Blanco- ahora hace nuevas revelaciones y algunas expectativas de incierto desarrollo. Según él, tres semanas antes de las elecciones, los carteles que apoyaban económicamente a Obama, dejaron de hacerlo para favorecer el ascenso de Romney, al cual mantenían en las encuestas como candidato pujante y le daban a la contienda un titubeante empate técnico.

Romney y las facciones más guerreristas iban en ascenso hasta que La Familia Dragón y algunos gobiernos no occidentales le inyectaron enormes flujos de dinero a la campaña de Obama, pues siempre consideraron a Romney como el peón impulsador de una tercera guerra mundial. Nada es de gratis y a cambio, Obama tendría que sacudirse a varias fichas que seguían esta misma agenda y que pertenecen al clan Bush.

Por esa razón, Timothy Geithner, Hilary Clinton, Eric Holder y otros operarios de los Bush fueron despedidos. La purga en el Pentágono y las agencias incluían al jefe de la CIA David Petraeus, Contraalmirante Charles M. Gaouette, el General Carter Ham del ejército de los Estados Unidos, el Brigadier General Jeffrey A. Sinclair y el Comandante Joseph E. Darlak de la Armada de los Estados Unidos -afirmó Fulford basándose en fuentes de la CIA-

El ex editor de Forbes espera que Obama establecerá un escenario de transición “de espadas a arados” del complejo industrial militar norteamericano, y que supervisará el desmantelamiento de la Junta de la Reserva Federal (la cual es privada).

Pero la guerra entre carteles no termina y está por verse cual será la reacción del clan Bush y sus aliados después de estas purgas y el aborto de sus planes de auto atacar las tropas norteamericanas en el golfo pérsico para desatar la guerra con Irán –continuó Fulford, y aclaró que la sociedad a la que representa no estuvo involucrada en el apoyo a Obama, pero que la respalda porque lo contrario hubiera significado una tercera guerra mundial.

Las afirmaciones de Benjamín Fulford siempre levantan ronchas, y las inmediatas acciones del presidente Barak Obama pueden interpretarse de muchas formas. Pero una cosa es cierta: los despidos masivos anunciados en su gobierno marcan un cambio importante en la estructura de poder de Estados Unidos.

¿Qué pasará después? Está por verse.

 

gingo_2007@yahoo.com