• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

La primera crisis del Liberalismo sucedió en 1903; en su opúsculo “Por Nicaragua, Por el Partido Liberal” -debate político entre los doctores Adolfo Altamirano y José Madriz-, éste acusaba al Presidente Zelaya de ser “tirano de Nicaragua, perturbador de Centroamérica y Caín de su pueblo”. La digna voz del Dr. Madriz fue opacada por Washington y sus empleados conservadores hasta derrocarlo.

La nefasta Segunda República Conservadora colapsó en 1929 y desde el seno de la ocupación militar emergió un político aliado de Washington: Anastasio Somoza. Desde Febrero de 1934 su corrupción fue imparable. De antecedentes conservadores, por su matrimonio y su tío el general Moncada, ingresó al Liberalismo.

La noche del velorio del doctor Manuel Cordero Reyes el 12 de Enero de 1944 un grupo de dignos liberales decidieron separarse del Partido Liberal Nacionalista que Somoza usurpaba. Su paciencia había cesado. Estos caballeros fueron los doctores Salvador Buitrago Ajá, Arturo Velázquez Alemán, Rosendo Argüello, Alejo Icaza, Luis Martínez Reyes, Nicolás Osorno, Fernando Saballos, Enoc Aguado y Horacio Espinoza. Inmediatamente se sumarían más liberales dignos como los doctores Enrique Lacayo Farfán, Juan Manuel Gutiérrez y miles más.

No el PLI zancudo actual usurpado por falsos liberales, sino el histórico, ha representado “la reserva moral del Liberalismo”. La división tuvo una luz de unidad cuando en 1962 el Presidente René Schick convocó a directivos PLI para intentar una Unidad. El delegado PLI Dr. Juan Manuel Gutiérrez le respondió que habría unidad solo si rompía con los Somoza. “No puedo hacer eso”, dijo el bien recordado ex Presidente.

1979 debió ser el año para la Unidad Liberal entre la disidencia PLN dirigida por el Dr. Sacasa Guerrero y el PLI; pero quienes dirigían al Partido lo habían involucrado en el Frente Patriótico. En 1984 el PLI rompió con el sandinismo en cuyo seno éste se había refugiado, parcialmente.

En 1991 comenzaron pláticas para lograr la Unidad entre cuatro grupos liberales incluyendo al PLC, pero un factor disociador la bloqueó; en su momento crucial en 1995 la soberbia se impuso y fue imposible. Desde 1984 el Liberalismo ha perdido tres elecciones municipales y dos presidenciales mientras el pueblo se empobrece engañado y la dictadura se consolida. Ha llegado la hora de forjar una Unidad Liberal con una Unidad Nacional y fusionarlas.

Algunos líderes liberales no deben presidir esta Unidad Liberal. Los hechos develan que han llevado al Liberalismo al desastre y las pruebas están en los resultados electorales. Debe organizarse -con premura- una Federación de Partidos Liberales desde cuyo seno surja un nuevo Partido Liberal sin apellidos y que una Gran Convención elija un nuevo líder.

El primer objetivo de este Partido debe ser ganar las elecciones presidenciales en 2016; desde una mayoría en la Asamblea Nacional se debe renovar la estructura del CSE y separarlo en dos instituciones: electoral y de cedulación; renovar todos los Poderes del Estado con personas idóneas. Caso contrario, ni los santos de la de la corte celestial ayudarán a extirpar a esta clase política corrupta.

Tenemos el deber y la obligación de heredar a nuestros hijos y nietos una Nicaragua libre de falsos redentores; asumir la responsabilidad de trabajar sin descanso por su democracia. Solo el Liberalismo, los partidos aliados y una Unidad Nacional organizados en una nueva UNO pueden salvar el país.

Victorias electorales -como la de 1990 o la de 1996-, son prueba de que es posible.

*Abogado y Notario.