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Con una adición de acepción, la Real Academia Española (RAE) ha bendecido el matrimonio homosexual “adaptándolo” a los tiempos modernos, aceptando que en determinadas legislaciones del mundo se incluye la unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses. La unión matrimonial de hombre y mujer se ha quedado en una simple enmienda de acepción “obsoleta” para el inédito linaje homosexual.

Para la comunidad gay esta decisión ayuda al proceso de normalización y de lucha contra la discriminación y homofobia. De modo similar aparece en los diccionarios el término cantinflear, lo cual no dice mucho pero es real cuando oímos a Cantinflas “dialogar” en sus filmes causantes de perplejidad mental. En Argentina, Esteban Paulón actual presidente de FAGLTB ha elogiado esta decisión: “un paso decisivo para reconocer una realidad que avanza a nivel global.”

¿Una inesperada realidad global? o ¿una fulminante desintegración social? Por más que intentemos asimilar este nuevo escenario, salpica la duda sobre una epidemia de inmundicia ahogando los hogares de una normalidad artificial de palabras incoherentes con ese contexto de estirpe desconocido: familia gay engendrada de un matrimonio consagrado en lo legal pero objetado en lo espiritual. Es muy embarazoso concebir el alcance inmoral de semejante empresa social separándola de Dios.

En su obra La Visión (1973), el teólogo David Wilkerson describe una profecía revelada por Dios mientras oraba: la aparición de cambios drásticos del clima hoy discutidos en Rio+20 y crisis financieras imprevistas acompañadas de un crecimiento efervescente de la colectividad homosexual. ¿Divulgaciones de un evangelista fanático? Quizás no. Un dato curioso al inicio del libro: “Confusión económica… se avecina una quiebra. Una inminente confusión económica de alcance mundial… Europa, Japón, Canadá, Estados Unidos, y poco después a todas las demás naciones.”

Un derrumbe moral de la sociedad superaría todo lo que la mente humana sea capaz de imaginar. Las gotas de un baño de obscenidad penetrarán todos los estratos sociales hasta asemejarse a los tiempos de Noé y Lot. “Lujuria, desnudez, pornografía, perversión, pedofilia, corrupción moral serán las monedas de cambio que abren las compuertas... Aquellos que no entren en el arca de seguridad de Dios serán arrastrados por la avenida de asquerosidad. Aún así, el carácter de los hombres continuará imperturbable durante los periodos de quietud entre crisis.” ¿Coincidencia profética? O realidad incluida.

En Nicaragua, a propósito de la discusión del Código de la Familia, para mentes liberales e incrédulas estas premoniciones solo plantean que la Biblia no es fuente de derecho como tampoco lo es un Estado laico. ¿Razones? Todas las personas tienen derecho a una vida privada y no le corresponde al Estado colocar al matrimonio heterosexual por encima del homosexual. Es un abuso del Estado, una invasión a la intimidad de la gente en un arreglo de pareja. Argumentos pro–matrimonio homosexual para protegerse de todo incidente que les haga daño y restrinja su libertad individual. ¿Acaso el homosexualismo es un método evolutivo de control poblacional? o ¿una anomalía de valor adaptativo? Entonces, ¿porqué aprobar una ley que adversa la mayoría de la población nicaragüense?

* Médico cirujano.