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No sorprende que algunas universidades privadas tengan como prioridad formar “profesionales de éxito” para insertarlos en el sistema neoliberal mercantilista que exige la globalización. Al fin y al cabo esos centros constituyen un negocio del sistema mismo, son universidades iguales a lujosos supermercados donde la enseñanza se ofrece como una mercancía llamada a satisfacer el ego de oferentes y clientes.

El fondo y la forma de la educación que se brinda en esas “instituciones” se derivan, no de las necesidades y realidades de nuestro país, sino de la moda consumista que las transnacionales de la enseñanza superior les imponen, de modo que los profesionales que egresan de esos centros no tienen otro norte que hacer su modus vivendi en otros países y para eso son manipulados y entrenados.

No es delito aspirar a hacer cualquier tipo de estudio en el extranjero para elevar el ego y ganar mucha plata, sin embargo, si es criticable y nocivo que para justificar el desarraigo se acuda a denigrar la propia patria y hacer ver que el porvenir está en el “way of life” de gringos y europeos.

Por esos motivos no me resultó extraño que en sendas entrevistas, el rector de uno de esos centros hablara de eficiencias y tecnología de punta, y ubicara como única competencia docente de su “institución” a famosas universidades de los Estados Unidos y Europa, reafirmando que producir profesionales de “éxito” era el fin prioritario de su institución.

Allá cada quien con su planes, objetivos y prioridades. Se supone que en este libre mercado de la educación superior, existen las suficientes garantías para dejar hacer y dejar pasar en materia universitaria utilizando las “libertades” que otorgan nuestras leyes. No sé qué dirá de esto el CNU.

Si, sentí cierta desazón al percatarme que en las entrevistas el señor rector no dijo ni una palabra sobre derechos humanos, sobre el humanismo y los valores que más allá del desarrollismo modelan el espíritu que anima el quehacer de las universidades y sobre todo el de los nuevos profesionales.

No hubo mención alguna sobre la solución de los problemas nacionales, ninguna palabra sobre la ética y, por ende, sobre la moral y los valores cívicos que nos llevan a amar al terruño en el sentido integral de lo que llamamos Patria. Sin embargo, a veces pienso que es mejor que los profesionales desclasados y sin conciencia social vayan a construir su éxito en su soñado paraíso, al fin que aquí solo serían retrancas de quienes queremos de verdad hacer patria.

Es posible que en las carreras que ofrecen estas universidades exista algún retazo sobre los valores que estoy mencionando, pero pareciera que la ética, la moral, el civismo, el patriotismo, los derechos humanos, ya no tiene peso en tales “Alma Máter” que cada día se tornan más vaporosas, más “fashion”, afanadas en lograr el “look” de moda para impactar con un figureo de pasarela extranjerizante.

Parece ser que los valores han pasado a ser cosas viejas, de catedráticos obsoletos, de universidades del pasado. Quizá por eso ni se mencionan y mucho menos se desean.

Pero no todo se ha perdido. En la reciente reunión de la Unión de Universidades de América Latina, UDUAL, que se realizó en el Recinto Rubén Darío de la UNAN se trató el tema del impacto social de las universidades en la comunidad. Esto ya marca una diferencia notable entre las universidades globalizadas para el lucro y el desarrollismo y las que ansían otro tipo de graduados, al servicio de su pueblo, para el desarrollo de su gente y no para ser fichas del mercado neoliberal.

La UDUAL analizó el papel de las universidades desde la perspectiva de los beneficiarios directos o indirectos que se derivan de la educación superior en nuestros países. No solo se trata de producir profesionales que “sean exitosos”, sino de preguntarnos qué beneficios producirán dichos profesionales dentro de la comunidad en que viven.

Lástima que las resoluciones de la UDUAL no tuvieron el mismo despliegue mediático que se le dio al aniversario de la universidad materialista local que debería estar funcionando en Norteamérica o en Europa y no en Nicaragua.

* Catedrático de periodismo.