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La respuesta a esa pregunta es “sí”, según expertos mexicanos y chinos que acaban de presentar un informe sobre las inversiones de China en la región latinoamericana, el cual afirma que de una concentración en materias primas y energías, se ampliarán a otras áreas.

Xu Shicheng, un investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia de Ciencias Sociales de China, declaró que en los próximos años, las empresas – estatales y privadas – de la República Popular China, RPC, no sólo invertirán en los sectores de materias primas y energía, sino que también lo hará en infraestructuras como la construcción de puertos y ferrocarriles, según reportó la agencia Xinhua desde Pekín.

En la capital china fue presentado este jueves el reporte “La inversión extranjera directa china en América Latina y el Caribe (2000-2011): Principales tendencias y resultados”, elaborado por Enrique Dussel Peters, doctor en economía y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El documento contiene información interesante y valiosa. Según Dussel, la inversión china está concentrada en tres países primordialmente: Brasil, Argentina y Venezuela. No es extraño; es a los dos gigantes sudamericanos que la RPC compra la mayor cantidad de soya y de aceite de soya que importa del mundo, después de Estados Unidos; Brasil es rico en mineral de hierro y extrae petróleo; mientras que Venezuela es un proveedor de petróleo y sus derivados, y entra en los planes estratégicos chinos de diversificación geográfica de las fuentes energéticas.

Otro dato que aporta el informe es que China es el segundo mayor exportador de capital mundial, con el 8.5% del total global. Sus reservas monetarias superan hoy los US$ 3.2 billones (un billón = un millón de millones), de acuerdo a datos de 2011 de The World Factbook de la CIA.

En general, otros especialistas coinciden en varios aspectos. De acuerdo a datos de la CEPAL que proporciona Miguel Pérez Ludeña, economista del secretariado de las Naciones Unidas, China fue en 2010 el tercer inversionista en América Latina y el Caribe, detrás de Estados Unidos y los Países Bajos, habiendo alcanzado sus inversiones los US$ 15 mil millones.

En un artículo para East Asian Forum Quarterly de septiembre pasado, Pérez Ludeña confirma que el grueso de estas aportaciones va a la industria de extracción de materias primas de uso industrial.

En cuanto al modus operandi de las corporaciones estatales chinas (los principales inversionistas), este autor lo describe así: “Desde 2006, las multinacionales chinas han favorecido generalmente la compra directa de compañías privadas y los joint ventures con otras multinacionales como su modo preferido de entrada a las economías de América Latina. Por ejemplo, mientras en Perú las empresas chinas han comprado compañías mineras pequeñas y comenzaron a construir minas, las compañías petroleras chinas que operan en Brasil se han asociado con la española Repsol y Statoil de Noruega”.

En México, la inversión ha sido “poca” hasta 2011, con 41 empresas que han invertido “sólo” 600 millones de dólares en energía y materias primas sobre todo, sostiene el informe del profesor Dussel.

Esta relación, si bien es mutuamente beneficiosa y el apetito chino mantuvo altos los precios de las materias primarias en años recientes, ayudando a los altos índices exportadores sudamericanos, hay muchas voces críticas. Se acusa que se afianza la dependencia de la región del comercio de materias primas, de que China no compra productos regionales de valor agregado sino que más bien ha inundado los mercados de este lado de sus mercancías baratas, quebrando o poniendo en jaque industrias como los textiles mexicanos o la de zapatos en Brasil.

Por ello, una diversificación de inversiones será bienvenida y podría estar en marcha. He aquí unos ejemplos, según un artículo reciente de The Wall Street Journal:

El fabricante de autos Foton Motor Co. planea invertir US$ 300 millones en una planta en Bahía, Brasil;

XCMG Construction Machinery Co. Ltd. abrirá dos fábricas en Brasil, país donde obtuve ventas de US$ 200 millones en 2011, y podría levantar otras en países vecinos.

En su última gira, el saliente primer ministro chino Wen Jiabao ofreció un fondo de cooperación de US$ 5 mil millones y una línea de crédito de US$ 10 mil millones para infraestructura y construcción.

Si bien esta presencia se concentra en países que se asocian a determinado interés económico estratégico para China, podríamos estar viendo el paso a una fase cualitativamente nueva de la relación con América Latina que tendrá importantes efectos y consecuencias.

* Analista de asuntos Asia-Pacífico.