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De la cabeza a los encierros, de las ideas a las palabras, sigue insistente mi curiosidad por nacer… cesa el fuego un segundo y no nos reconocemos, vamos entonces marchando hacia la vida en sentido contrario, marcando los segunderos con los pétalos de las orquídeas rojas con su centro de fuego.

Ahí sucede todos los días el crimen: Cuando los escaparates repletos en los centros comerciales están en alianza con el Santo Claus bailarín, de sudorosos poros pálidos por donde deserta a veces la grasa y en los descalzos la lágrima que el ojo no supo ahorrar.

De las ideas a las palabras siempre hay un vacío y los vacíos son sustituidos con símbolos, por eso vemos tantos altares de la Señora beata que ha de redimirnos en el laberinto de la identidad “cristiana” en compañía de un falso estatus.

Ellos han conjurado contra nosotros y el crimen fue a las 12 de la noche cuando los abrazos se quedan columpiando en el espacio y las extensiones de luces parpadean en las láminas de zinc.

Triste como la mascota de un niño en las barreadas y flaco como las espaldas agujereadas por los huesos sobresaltados, me siento en la cuneta a garabatear desde mi diario la concepción humana.

Cuando en las fronteras entre la tierra y el cielo los fuegos artificiales conquistan el firmamento asemejando un castillo de luces que se disipan lentamente mientras abajo nos dejan la pólvora marchita donde se ocultan las batallas o el cohete quemado con su olor a fiesta ajena, es clausurado el cerrojo de los hospitales y sólo se divisa el espectro de los niños.

He empezado a cuestionarme si en Nicaragua vale la pena nacer…? Rememoro el histórico pasaje bíblico de Herodes asesinando pelusas de alma que iluminarían las sombras, potencia de vida manifestándose en las aguas, semillas de árbol frondoso con sus ramajes creando civilizaciones.

En Nicaragua la primera familia heredó un profundo culto a Herodes y Sodoma y Gomorra en sus depravaciones morales parecen faltas menores en comparación con la vulgar idolatría de esta casta, que es poco cuestionada. No perdemos la motivación a pesar de empecinarse por desunir nuestras manos, nuestro mundo no tiene por qué ser separado!

Advertencia: Nos están atontando con sus juegos mecánicos que giran alrededor de una efigie, están deformando a nuestras criaturas a través de la secta solar, están capturando mariposas a través de las llamas para incinerar sus alas donde despierta el vuelo; vomitar luces en el oasis matándonos de sed es un arma letal.

Cuando recobremos la ciudad dilatemos nuestras pupilas y seremos cautivos de una acosadora imagen que cuando cerramos los ojos nos mira desde adentro, entonces cabemos en un puño cerrado que nos advierte que sólo “come” el que obedece.

Las desarticuladas arterias vehiculares son pulsos suicidas donde se esconden los escombros humanos fumando escalera abajo el precipicio de los días para luego rencontrarse en la plaza del anonimato.

No hay circos ni magos sino manicomios ambulantes adornados de payasos famélicos haciendo malabares por hambre, lanza fuegos devorados por su propio infierno, niños rehaciendo insectos y flores de plásticos que se deshacen en el polvo, niñas preñadas por el viento y petrificadas por la sal.

Entonces, desde un pasado tuerto, nace un presente ciego y muere un futuro incierto, pero los peregrinos se atribuyen un mañana mejor y así sigan recorriendo con fe puesta en los fetiches de los semidioses del espectáculo que celebran la Navidad desde la otra Nicaragua en sus mansiones del Alba Dorada.

* Escritor y abogado

irvincordero@gmail.com