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La demagogia es un recurso que políticos inescrupulosos utilizan para atraer a sectores sociales de bajo nivel social, cultural y político.

El demagogo engaña, miente, hace promesas imposibles de cumplir, mas el recurso es una especie de canción con la que adormece y se hace soñar a una clientela política, proponiendo soluciones fáciles a problemas estructurales graves.

El paradigma de un demagogo, es cuando un político para ganar votos, promete la construcción de un puente y si no hay río, ergo promete hacer el río.

Un político sincero y honesto no le miente a su pueblo ni a su gente, habla con la verdad, sobre las posibilidades de solución a los problemas generales y particulares en materia económica, empleo, salario, vivienda, salud, educación etc.

Un buen político es transparente en el manejo de la cosa pública, ilustra sobre el estado de la economía, las finanzas, deuda interna y externa, déficit fiscal, balance comercial, exportaciones e importaciones, y si hay dificultades económicas, da ejemplo de austeridad en el uso de los recursos, empezando por el Gobierno, bajando el salario a funcionarios públicos y reduciendo al mínimo las prebendas.

Cuando el Gobierno cae en manos de un demagogo, el país se estanca, aun retrocede económica y socialmente. Los pocos recursos obtenidos por las exportaciones no se destinan a inversiones de capital, producción, productividad, tecnología, por el contrario los recursos se destinan a aumento de salarios para la burocracia; se incrementa el gasto bienes de servicio, lo cual repercute negativamente en proyectos de infraestructura, mantenimiento de calles, carreteras, recolección de basura, atención en salud, mala calidad en la educación, alta tasas de desempleo, en fin, el pueblo vive las consecuencias por el despilfarro de los pocos y escasos recursos económicos mal administrados por una política demagógica.

Recuerdan cuando en abril del corriente año, este Gobierno con bombos y platillos reformó la Ley de Municipios, incrementando el número de concejales en un 300%.

En Managua de 20 concejales, aumentó a 80, en las cabeceras departamentales de 10, aumentó a 35 concejales. En esa ocasión el Gobierno y sus adláteres juraron con los pies que el aumento de burócratas no iba a afectar el presupuesto de los municipios, por cuanto se mantendrían los mismos porcentajes destinados a pago de salarios de Alcalde y concejales.

En otras palabras, si un municipio destinaba 10,000 dólares mensuales para pagar dieta a 10 concejales, tocándole a cada uno 1,000 dólares, entonces los 10,000 dólares serían distribuidos entre los 35 concejales, eso fue lo que vendió el Gobierno para calmar las protestas.

No obstante, el Gobierno hace algunos días introdujo con carácter de urgencia al Parlamento Nacional, una reforma a la Ley de Régimen Presupuestario Municipal, para reformar los porcentajes destinados a salarios, reforma que entrará en vigencia a partir de enero de 2013, la cual afectará significativamente el presupuesto de las empobrecidas alcaldías en todo el territorio nacional.

La urgente reforma contempla aumentar los porcentajes para gastos en salarios. En el caso de Managua, el gasto destinado antes para pagar salarios era del 14%, de los ingresos brutos, con la reforma se modifica a un 18%.

En las cabeceras departamentales, el porcentaje era del 6%, ahora con la reforma pasará a un 10%. A la Alcaldesa de Managua se le fija un salario de Ministro, es decir tres mil dólares mensuales, el vicealcalde ganará el salario de viceministro, y así sucesivamente.

En otras palabras, los recursos de los municipios se verán menguados en un 4% para proyectos de inversión, que significan millones de córdobas anuales, los que se usarán para alimentar la burocracia municipal, lo cual deja al descubierto la demagogia de este Gobierno, pues una cosa fue lo que se dijo cuando impulsó la reformó a la Ley de Municipios, y otra cosa es lo que hace con la reforma a la Ley de Régimen Presupuestario.

Con la reforma se mantendrá contentos a los adláteres de este Gobierno, pero a costa del sudor y sacrificio de todos los contribuyentes, estos recibirán menos beneficios sociales, menos proyectos de infraestructuras, todo por tener en el poder a una persona que se destaca en el uso de la demagogia política.

* Abogado y notario público