•  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Managua genera el 25% del total de muertes violentas en el país, posee el mayor índice de victimización con 23.7% y en sus calles cada siete minutos alguien es víctima de algún tipo de delito. Conclusión: la capital es uno de los departamentos más peligrosos del país y el que encabeza la cifra de muertes, según datos actuales de la Policía

Nacional.

Ante estas cifras me di a la tarea de buscar en los diarios nacionales archivos sobre sectores de la capital que han figurado más en materia delictiva en 2011 y 2012, teniendo como resultado que los distritos I y III de Managua son los más representativos mediáticamente en índices delictivos.

Los barrios Rubén Darío, Santo Domingo y 19 de Julio son los de mayor presencia mediática en lo que corresponde al Distrito I. Según cifras oficiales, solo en el 19 de Julio se registraron 786 delitos en 2001 y se da por entendido que existen 150 expendios activos de drogas.

Por otro lado en el Distrito III, los que más figuran son San Judas, Altagracia, Loma Linda y El Recreo, siendo estos los sectores de donde se generan más denuncias policiales.

Dentro de los asaltos más comunes están el robo con fuerza, robo con intimidación y robo con violencia, aunque ahora se ha puesto muy de moda el robo dentro de las unidades de buses, tanto asalto como robo simple.

A pesar de estas cifras, la percepción delincuencial es distinta a las experiencias de las personas. Me tomé el tiempo para consultar con algunos ciudadanos, si su barrio es peligroso o no. La mayoría de las respuestas fueron, “si” y “un poco”; ante esto pregunte si habían sido víctimas de delito en alguna ocasión y contestaron “no”; les dije que era contradictorio, y todos coincidieron en lo mismo: “a nosotros ya nos conocen”.

Aunque la realidad de la capital parezca bastante agitada, Managua no es el departamento más peligroso del país, aunque sí uno de los que tienen mayor índice delictivo. RAAS, RAAN y Rivas son los más peligrosos; el tráfico de drogas está a la orden del día.

Aunque Nicaragua es el país más seguro de Centroamérica, para algunos puede que sea difícil siquiera pensar en salir en horas de la noche por las calles de la capital. No es coincidencia que los barrios más peligrosos sean los más vulnerables, ni que la mayoría de jóvenes antisociales estén dentro de las estadísticas de personas con menor nivel educativo.

Este problema no es de hoy, lo antecede un pasado que golpea el presente. La situación delincuencial no es responsabilidad solo de la Policía, si no del Gobierno, la comunidad y de Nicaragua.

 

* Estudiante de Comunicación