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La masacre de Newton donde Adam Lanza llegó a una escuela de primaria a masacrar a veinte niños y seis adultos no es más que el reflejo de una sociedad con un patrón cultural que favorece el uso de armas. Casi en todas las sociedades humanas existen patrones culturales que pueden ser ridículos, ilógicos e irracionales, amorales e inmorales. No es fácil modificar esos patrones de conducta porque forman parte de la idiosincrasia. No obstante, las sociedades con una orientación más científica y humanitaria tienen la posibilidad de cambiar a pesar de los intereses económicos.

Nunca he leído que en Japón una persona entre a una sala de cine o una escuela para asesinar indiscriminadamente. Igualmente, las sociedades que no aprueban la venta o el uso de armas de fuego en el mundo presentan estadísticas con menores índices de asesinatos y masacres. El mismo Presidente Obama interesado en reducir la violencia armada reconoce que el número de muertos por tiroteos dentro de los Estados Unidos supera con creces el número de marines que mueren en el exterior.

A pesar del duelo, las condenas, pronunciamientos, comentarios de los medios de comunicación, etc. será difícil cambiar ese patrón arraigado y fundamentado jurídicamente en la segunda enmienda, con respecto al derecho de poseer armas. Existen razones históricas del sistema capitalista que impiden eliminar las armas en los EE. UU. En una ocasión trabajé con periodistas estadounidenses y hacíamos la misma pregunta. Por lo general, los entrevistados decían que era una tradición heredada de sus antepasados que tenían que defender a sus familias, etc. Si alguien tenía un negocio, había que tener armas para defender sus bienes y propiedades. Para mí, era contradictorio que con tanta seguridad ciudadana en una ciudad universitaria, cierta gente tuviera armas.

La tenencia de armas se ha extendido por todo el mundo y no es remoto ver masacres en China continental como la que ocurrió en Newtown, EU. Por otro lado, durante la historia de intervenciones estadounidenses, el gobierno de los Estados Unidos siempre ha justificado el uso de las armas para proteger las vidas y los intereses de estadounidenses.

El cambio de mentalidad implicaría contrarrestar la cultura del uso de armas. Para ello, hay personas que aportan valiosas ideas a fin de que paulatinamente se cambie esa forma de pensar. Por ejemplo, eliminar la venta de juguetes, videos y películas que rinden tributo a las armas. En retrospectiva, los cambios sociales y culturales en la historia de la humanidad pueden requerir hasta siglos. Actualmente, sería bastante insólito que médicos se reunieran para discutir la brujería como medio en la curación, o bien que los economistas invoquen fuerzas desconocidas o sobrenaturales para enfrentar crisis económicas.

En todo caso, los científicos especialistas ya aportan mucho al debate sobre el tema de las armas, al igual que en otros temas como el tráfico de estupefacientes, la contaminación ambiental y el cambio climático. Pero en última instancia, los intereses de carácter económico son los que generalmente se ven comprometidos en esos temas y por ende no puede esperarse una resolución a lo inmediato.


* Escritor y docente.

rolando2@fulbrightmail.org