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Honduras y Taiwán están enfrascados en un confuso intercambio de declaraciones sobre el interés de abrir una oficina de intereses comerciales hondureños en la República Popular China y viceversa, y hasta el posible establecimiento de relaciones diplomáticas entre Honduras y la RPC.

El presidente Porfirio Lobo dijo que su país quisiera establecer los lazos diplomáticos con la RPC pero sin cortarlos con Taiwán. Para aclarar la postura de la isla, tanto el ministro de Relaciones Exteriores Taiwanés, David Lin, como el jefe de la Sección Latinoamérica y el Caribe, Jaime Wu, afirmaron públicamente que la República de China (Taiwán), RCT, no lo ve con buenos ojos.

“Taiwán no aceptará que sus aliados adopten la política de doble reconocimiento de Taiwán y China. En la situación actual, no parece factible”, dijo Wu hace dos días a la prensa. Wu, un hábil y sagaz diplomático, se desempeñó como embajador en Nicaragua donde dejó una muy buena impresión.

No obstante, según consignó el diario Taipei Times, Taiwán no se opone al desarrollo del comercio con los chinos continentales.

En realidad, la imposibilidad del doble reconocimiento está más bien determinada por la postura inflexible de China. Pekín pone como condición sine qua non para establecer relaciones el reconocimiento y adherencia absolutos de un socio diplomático al principio de “una sola China”, que implica considerar a la RPC como el único y legítimo representante de la nación china. En la práctica, esto implica que quien quiera tener relaciones plenas con la RPC, no las puede tener con la RCT.

En cuanto a los vínculos con Latinoamérica, el principio fue incluido en el Libro Blanco de noviembre de 2008 del Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPC.

América Latina y el Caribe, LAC, tienen una gran importancia político-diplomática, en especial para Taipei. Ha sido un escenario de la intensa rivalidad tradicional y en esta región del globo Taiwán cuenta con su último bastión diplomático. De los 23 aliados que aún tiene en el mundo, 12 de ellos están en LAC, 6 de ellos en Centroamérica.

La contención y el aislamiento de Taiwán ha sido uno de los objetivos estratégicos de la diplomacia pekinesa. Hasta hace 4 años y medio, LAC era un escenario de batalla, pero con la llegada del presidente taiwanés Ma Ying-jeou al poder, se ha establecido una tácita y no oficial “tregua diplomática” que, al parecer, sigue siendo respetada. Ella significa que las dos partes no se “robarán” aliados.

Esa es una premisa para el diálogo sin precedentes con China que Ma lanzó. Los dos lados negociaron un trascendental acuerdo económico para potenciar la inversión mutua, han establecido lazos directos de transporte – varios vuelos directos unen hoy ciudades en el continente y en la isla --, han aumentado los intercambios humanos, culturales y académicos.

Que la República de China en Taiwán haya declarado que no toma el doble reconocimiento diplomático como una opción realizable, es una revocación de la postura adoptada desde finales de la década de los ochenta. Ante la gran pérdida de aliados diplomáticos luego de la salida de la ONU en octubre de 1971, el gobierno de la isla flexibilizó su posición rígida de reconocimiento exclusivo hacia finales de los años 80, de acuerdo al autor Yu San Wang en su libro “Foreign Policy of the Republic of China – An Unorthodox Approach” (Praeger, 1990).

Sin embargo, la RPC no muestra ninguna intención de cambiar de posición.

En Centroamérica, algo que aparentemente no se comprende es que nuestra región no es hoy de gran interés para China. Por un lado, carecemos de materias primas -- cobre, hierro, petróleo, soya – que necesita la voraz economía del dragón.

En segundo lugar, Taiwán es un asunto prioritario para la dirigencia china, la cual jamás ha abandonado el objetivo estratégico de lograr la reunificación. La opción militar no es privilegiada, como en tiempos de Mao, pero el Partido Comunista Chino apuesta hoy a lograrlo pacífica y gradualmente, conquistando “mentes y corazones” del pueblo taiwanés que, mayoritariamente, se opone hoy a esa solución.

Pekín no desea desestabilizar a un gobierno favorable al diálogo y que ha descartado declarar la independencia de la isla de iure, pues podría ser contraproducente para sus propios intereses.

Habrá que entender que el premio gordo para la RPC es Taiwán, y, al contrario que hace aún 20 años, el reconocimiento diplomático de estos lejanos, pequeños países no le da ni frío ni calor a una gran potencia en auge que ya es la segunda economía global.

 

* Egresado del International Master´s Program in Asia-Pacific Studies de la Universidad Nacional Chengchi, Taiwán.