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Demasiados abogados? El problema ha preocupado desde hace muchos años. En Italia fue estudiado por Piero Calamandrei hace más de ochenta años. En su libro titulado “Demasiados abogados”, el famoso jurista italiano nos dice que la proletarización de la carrera de Derecho además de deteriorar la calidad profesional de los abogados los arrastra al ejercicio inmoral de la profesión.

Algunos consideran que lo que nos dijo Calamandrei en 1920 pudiera parecer válido para la Nicaragua de hoy. Sin embargo, no es así. Calamandrei parte del supuesto de que todos los abogados ejercen su profesión, y que la proletarización de la carrera de derecho es la causante de que su ejercicio sea inmoral y de mala calidad.

La triste realidad que inexorablemente se avecina es que en Nicaragua la proletarización de la carrera de derecho no va a permitir a los abogados, en su inmensa mayoría, ejercer su profesión. La gran mayoría no va a poder ejercer la abogacía ni moral ni inmoralmente. Sencillamente no la van a poder ejercer porque van a existir más abogados que clientes.

Lo que sí va a producir esta proletarización, y es lo que produjo en España, es una innegable mejoría en la calidad intelectual de taxistas, celadores, camareros, etc., que son las ocupaciones extrajurídicas que mejor pueden desempeñar los abogados que no tienen empleo ni clientes.

Los turistas norteamericanos, ingleses, alemanes..., se mostraban en España gratamente impresionados del nivel intelectual de muchos camareros españoles. Les gustaba escucharlos hablar con propiedad de importantes temas jurídico-políticos.

A pesar del futuro negro de esta profesión, yo pienso que sería un error tratar de restringir la enseñanza del Derecho. Y mayor error sería tratar de limitar el otorgamiento de títulos de abogado.

Yo pienso que la masificación de esta enseñanza, y el otorgamiento multitudinario de títulos de abogado, solamente beneficios traerá a nuestro país. En pocos años nos convertiremos en un país de abogados, es decir, un país con la infraestructura humana jurídicamente idónea para ser un ejemplo envidiable de Estado de Derecho.

Aunque muchos no lo crean, los abogados somos más proclives que cualquier otro profesional a respetar las leyes. Ya en forma metafórica, muchas distinguidas e importantes personalidades costarricenses han afirmado coincidentemente a lo largo de la historia que la democracia siempre fue posible en Costa Rica porque se trata de un país de abogados.

Lo que sí aconsejo a las autoridades correspondientes es que en los planes de estudio de la carrera de Derecho debe incluirse la enseñanza de algún oficio, que, sin lugar a dudas, será vital para aquellos abogados que por falta de puesto o de clientes no van a poder tener la oportunidad de ejercer nuestra sufrida e injustamente difamada profesión.

Son ilustrativos los casos, y es importante recordarlos, de aquellos abogados, que tuvieron que irse al exilio, y que en Miami, al no poder ejercer su profesión, trabajaron de celadores. Todos se lamentaban de no haber estudiado también mecánica, carpintería, fontanería, etc. Y la verdad es que si lo hubieran hecho, otro gallo les hubiera cantado.