•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

“El control consciente de la postura de escuchar conlleva a la relajación deseada para que el oído del corazón se abra”
Alfred A. Tomatis

 

Esta vez, veamos el problema desde otro ángulo. Ya sabemos que a la policía le compete ayudar a prevenir y controlar el ruido; aunque todavía no lo hace. ¿Cómo hacerlo si desconoce el problema? ¿O lo conoce? Seguramente los altos mandos sí, ¿por qué lo ignoran?

Muchas veces hemos dicho: “ahí están los policías y nada hacen. Los parlantes retumban, los pitazos desgarran el aire, los semáforos son escenario para competencia de quien pita más, y ellos ni se inmutan”. ¿Han recibido capacitación y orientaciones? ¿Se les pregunta cómo se sienten después de un tiroteo? ¿Se les practica pruebas de audición? ¿Se atienden cuando el ruido los hiere?

Y ahí están entre los semáforos, en las movilizaciones, en las explosiones de morteros. En las celebraciones, entre el ruido ensordecedor, como en algunos altares de la Purísima. O las explosiones de pólvora de fin de año y fiestas patronales.

Y en sus prácticas, desde su formación ¿cuántas veces soportan el impacto de los disparos? ¿A qué niveles sonoros están expuestos, cuántas horas al día? ¿Hay algún estudio sobre pérdidas de audición? Cuando se enferman, ¿los médicos toman en cuenta la exposición a altos niveles sonoros? ¿Usan protectores auditivos? ¿O es prohibido, para percibir el menor sonido? Por eso mismo, se necesita proteger la capacidad auditiva. Un solo disparo los puede dejar sordos, además de los otros efectos que cusa el ruido en la salud.

Todo esto sumado al estrés propio del trabajo. Entonces, ¿cómo esperar que cumplan si no tienen condiciones ni orientaciones? Si podemos oír y escuchar, podremos atender, entender y comunicarnos mejor.

Recuerdo a un señor que perdió la audición, luego la vista… y la vida, después del servicio militar. Y sus hijos perdieron a su padre... El ruido también es un riesgo para policías y militares.

Algunos se estarán diciendo: “¿y a ésta cómo se le ocurre pensar en los policías y no en la población? Todo trabajo tiene sus riesgos”. ¿Por qué no pensar en ambos? Si se atienden y capacitan, podemos esperar que cumplan y sean considerados con la gente. Creo. Y se les puede exigir más. E igualmente, salen del pueblo y sufren los mismos problemas. Así como la familia está preocupada por quienes participan en las movilizaciones, por ejemplo, así lo está la familia del policía. Y, sobre todo, son seres humanos. Tienen derechos. Otra cosa es que violen los derechos de los demás, como cuando los tiran como sacos a las camionetas, y los patean.

Pero a veces sólo pensamos en el deber de los otros, y no vemos sus problemas; en este caso, no nos metemos en las botas de los policías, para sentir dónde les chiman. Sí, es su obligación socorrer a la población, pero no pueden proteger si están desprotegidos y desinformados. Y claro, la gente no tiene culpa de que sean desatendidos por la institución, lo que espera es que cumplan con sus funciones.

Como en cualquier profesión u oficio, es necesario que la policía incluya el ruido dentro de las normas de salud y seguridad ocupacional, más sabiendo que se desempeñan en un entorno ruidoso. Cuando lo interioricen, estarán en mejores condiciones para defender los derechos de la población a un ambiente saludable y a la tranquilidad. También es necesaria la protección especial de las policías embarazadas. ¿Existe alguna organización de mujeres policías para defender sus derechos?

 

doraldinazu@gmail.com