•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

De haber sido presidente de la Republica, don Fabio Gadea Mantilla, de hecho su esposa Thelma se hubiera convertido en la primera dama de nuestro país. Estoy seguro que su desempeño como tal hubiera sido de gran beneficio para los sectores populares, por su gran generosidad y vocación de servicio humanitario.

Tuve la oportunidad de conocerla y tratarla en pocas ocasiones, las cuales fueron suficientes para tener un alto concepto de su persona, que con sus virtudes y defectos se manifestaba realmente como era: una gran dama y señora digna de respeto y estima de todos quienes la conocimos, porque también sabía respetar a los demás, a pesar de las diferencias políticas y religiosas.

La conocí hace dos años, para una Semana Santa, cuando pernoctamos en casa de mi tío-político, don Heriberto Gadea Mantilla (Ocotal, Nueva Segovia) y cuando compartíamos mesa se creaban tremendas tertulias en las cuales conversábamos de política y religión con el debido respeto entre todos los presentes, cuando diferíamos en algo.

Me convenció su gran nivel cultural y mesura en sus conversaciones. También me llamó poderosamente la atención en ella la ternura y delicadeza con que trataba a don Fabio y a todos los comensales cuando nos servía a cada uno.

Allí me convenció su sencillez y humildad como persona. Con su voz dulce, tierna y pausada cuando hablaba, desnudaba su ser interior-espiritual, que con su partida a su última morada, dejará un gran vacío a quienes la escuchaban a diario.

Mis condolencias para don Fabio Gadea M. y familia doliente. Que su alma descanse en el más allá y lejos de las turbulencias terrenales.

 

Javieraviles53@yahoo.com