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Inició la guerra financiera de las plazas Wall Street/La City en contra de Argentina. Un Tribunal de Distrito de Nueva York dictó sentencia favorable a Elliott Management Corporation/NML Capital, firma especulativa de fondos de cobertura de riesgos (hedge funds) especializada en los infames fondos buitres (vulture funds).

El pago del chantaje judicial a los ominosos tenedores de fondos es rehusado por el gobierno argentino, quien está decidido incluso a incumplir con el mismo. La amenaza es de vieja data: Argentina recibió un recordatorio (la leonina sentencia judicial) de las consecuencias de negar el pago a sus acreedores, que rebasa el bono de mercados.

Adrián Elcuj Miranda, Juez de Buenos Aires, ordenó el embargo de activos de Chevron, petrolera estadounidense, en Argentina, para compelerla a pagar 19 mil millones de dólares como castigo por la contaminación del Amazonas en Ecuador.

Por su parte, los querellantes buscan acciones legales similares en Brasil, Canadá y Colombia. Pareciera una represalia por la asombrosa sentencia del Juez Federal de Nueva York, Thomas Griesa.

¿Acaso se desencadenó un efecto dominó de contradictorias sentencias y embargos entre el Atlántico norte (Nueva York) y el Atlántico sur (Buenos Aires)?

A fondos como NML Argentina los califica de “fondos buitres” porque compran bonos devaluados o en cesación de pagos para luego demandar frente a cortes internacionales su pago total.

Continuando la guerra financiera en contra de Argentina, los capitalistas de Wall Street, publicaron el índice de libertad económica (un reconocido indicador elaborado por la Heritage Foundation, a la que se le atribuyen lazos con los sectores más conservadores del Partido Republicano) sitúa a Argentina en la posición 27 de los 29 países de la región a los que evalúa.

Según un nuevo informe de la conservadora Heritage Foundation, con sede en la ciudad de Washington, bajo la administración de Cristina Kirchner, la libertad económica y la calidad institucional se deterioran progresivamente.

Lo que es ordinario en la plaza judicial neoyorquina, donde siempre salen vapuleados los extranjeros, resulta trascendental en Buenos Aires, donde por primera vez sus jueces osan embargar los activos de una petrolera de Estados Unidos.

Detrás del embate multimediático anglosajón en contra del gobierno de la Presidenta Cristina Fernández está el Fondo Monetario Internacional y las amenazas de sanciones enfocadas a su país para impedir que se sustraiga del prototipo del dólar y del orden financiero internacional dominado por Wall Street/Londres.

John Perkins, en su clásico libro “Confesiones de un sicario económico” y sus persuasivas advertencias a los mandatarios latinoamericanos que no se ciñen a las reglas del juego de la desregulada globalización neoliberal, presagia un lúgubre escenario para Argentina: ataques coordinados que incluirían sanciones, aislamiento, agresiones políticas, arremetidas a la divisa y desestabilización en las calles con técnica de Estados Unidos y sus misteriosos agentes usados en una guerra no convencional para desequilibrar, dividir y devastar los países.

Según Perkins, detrás de las protestas se encuentra el vilipendiado banco estadounidense de inversiones Goldman Sachs, que resulta ser el principal accionista del Grupo Clarín.

Perkins, quien ha dicho de sí mismo que fue un gángster económico, juzga que Goldman Sachs forma parte de un “extenso cártel de intereses financieros trasnacionales” vinculados a los think-tanks Brookings Institution, Council of Foreign Relations, The American Enterprise Institute y The International Crisis Group.

En todo caso, lo que acontezca en Argentina repercutirá a lo largo de la frontera común de mil 261 kilómetros con Brasil y su interdependencia geoeconómica lo que resulta inquietante para el MERCOSUR, UNASUR y el proyecto del SUCRE: la divisa común sudamericana para los países asociados al ALBA.

Cabe la interrogante: ¿Resistirá Argentina, o acaso defraudará a Evita y volverá a llorar?

 

*Abogada y notaria pública.