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Las competencias son un enfoque para la educación y no un modelo pedagógico.

Sergio Tobón

(Proyecto Mesesup, 2006).

 

Desde mediados de la década de los años noventa las competencias han sido implementadas en instituciones educativas de varios países, buscando formar personas con ciertas competencias que les posibiliten un mayor impacto en la inserción laboral. En lo social se tienen las crecientes presiones para que la educación forme para la vida y para el trabajo con calidad.

El enfoque de competencias implica cambios y transformaciones profundas en los diferentes niveles educativos, y seguir este enfoque es comprometerse con una docencia de calidad, buscando asegurar el aprendizaje de los estudiantes.

La formación y capacitación para el trabajo buscan desarrollar los atributos del trabajador para aplicarlos de manera óptima e inteligente en las tareas de su ocupación laboral. Pero la escuela secundaria nicaragüense no forma trabajadores, sino bachilleres que después irán a la universidad a estudiar una carrera profesional. ¿A qué viene entonces eso de competencias en la escuela secundaria? No me lo explico.

El MECD, desde el año 2005, comenzó a desarrollar un pilotaje del currículum de secundaria, basado en competencias. Resulta que allá por el año 1990 ó 1991, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) apoyó un proyecto de remodelación del entonces Instituto Nacional Técnico Vocacional (hoy CEFNIH-SB, desde 1993); proyecto que estuvo dirigido por el Ingeniero Karel Van der Werff, de nacionalidad holandesa.

Además de la remodelación de los talleres, el proyecto tenía el componente de formación profesional basada en competencias laborales. Fueron capacitados los instructores. Se hizo todo el proceso que requiere esta modalidad: la carta DACUM, el itinerario de formación, la redacción de las competencias de cada carrera técnica, hasta llegar a la elaboración de los materiales didácticos. El Folleto didáctico, como lo llamamos.

Lo que pude observar en el CEFNIH-SB, es que para la implementación de esta modalidad se requiere por lo menos de una buena infraestructura, es decir, aulas, talleres y laboratorios bien dotados de equipos, etc.; un personal docente, capacitado en todos los aspectos de la modalidad; un personal de dirección, capaz de organizar y dirigir un centro de esta naturaleza.

Sin el ánimo de cuestionar, pregunto: ¿Cuenta el MINED con los aspectos mencionados en el párrafo anterior? Veamos algunos apuntes que tienen que ver con la aplicación de esta modalidad:

Cada profesor debe atender a 25 alumnos; cada alumno debe contar con su Folleto didáctico; cada alumno debe saber, claramente, en qué consiste la modalidad. ¿Qué es una competencia?, ¿cómo estudiar su contenido?, ¿cómo lograr y demostrar su dominio para avanzar a la siguiente?

Cada alumno debe saber que en esta modalidad se demuestra el dominio de cada competencia, individualmente, ante el instructor; cada alumno debe avanzar el estudio según su velocidad de aprendizaje, no hay clases de manera tradicional, el profesor o instructor es un facilitador.

Cada alumno debe saber que se presentará a examen cuando se sienta preparado para ello, es decir, no hay programación de exámenes parciales, semestrales ni finales, y su curso o asignatura terminará evaluando la última competencia, no al final de cada año.

Cada alumno tendrá tres oportunidades de evaluación para cada Competencia. Si aplazara en la tercera oportunidad, tendría que dejar el curso y el centro de estudio. Así lo dice la Modalidad, cuya implementación es algo muy serio.

No es sólo redactar un documento que diga Documentos curriculares con enfoque de competencias. No. Su implementación requiere una gran voluntad educacional y recursos económicos. La formación profesional basada en competencias no es una cosa de tiza y pizarrón.

 

* Profesor de Física.

luis_462000@yahoo.com