• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

La educación del país, con un año por delante, abre nuevas rutas a la esperanza para que las instituciones educativas y la sociedad logren dar pasos agigantados, frente a las brechas y prisas de la educación. Que la educación se renueve a sí misma es un desafío evolutivo permanente. Estamos avanzando pero no a la velocidad necesaria y con los recursos requeridos.

Los ámbitos de esta esperanza de la sociedad son diversos y complejos. Se podrán concretar tales cambios si se escucha a la sociedad, instituciones interesadas, jóvenes, empresas, padres de familia y ciudadanía en general.

La educación es, en esencia, terreno fértil para convergencia y consenso social. Representa el mejor punto de encuentro de toda sociedad. La ideología que nos debe unir no es otra que cumplir con este derecho fundamental de todos: una educación con equidad, pertinencia, eficiencia y calidad en perspectiva del desarrollo.

Partir de lo construido y superarlo es la posición inteligente para construir nuevas metas, en correspondencia con el desarrollo humano. El Plan de Desarrollo Humano gubernamental traza horizontes alentadores de futuro. Pero es tarea de todos lograr acercar la educación a estas demandas y complejidades. Esto no será posible sin aporte de todos los sectores, particularmente de quienes activan reflexiones y propuestas para enriquecer las ya trazadas por el Ministerio de Educación, cuyo Plan Estratégico posee virtudes que solo podrán concretarse con el concurso y aportes de todos los sectores.

La Vicepresidencia de la República, el Conicyt y la Academia de Ciencias realizaron un seminario presentando, discutiendo y consensuando el Informe, para Nicaragua y Centroamérica, de “Economía del Conocimiento”.

Sus resultados y propuestas convergen en la urgencia de un acuerdo nacional para lograr fortalecer la calidad del sistema educativo. Es el requisito básico para que el conocimiento, producto de una educación de calidad, se convierta en el principal dinamizador del desarrollo económico y humano del país.

Nuestros indicadores comparativos con los países centroamericanos y regionales evidencian profundas debilidades y brechas educativas, investigativas y de innovación.

Tal realidad demanda transformaciones profundas de currículos, metodologías de enseñanza, textos de estudio, y relaciones estrechas con el mundo laboral; la educación técnica y el reto de transformar la cultura negativa existente sobre ella, son respuestas imprescindibles para concretar esta economía del conocimiento.

Avanzar en esta dirección de encuentro entre educación-conocimiento y desarrollo, conlleva implicaciones para que el empresariado, instituciones educativas, entes estatales, gubernamentales y la sociedad se comprometan en un solo proyecto.

Urge modificar la cultura atomizadora y polarizadora que obstaculiza la unión de todas las fuerzas del país, para alcanzar avances significativos y acelerados.

Los resultados de los bachilleres en las pruebas de ingreso a la universidad nos interpelan nuevamente. Es un problema nacional y del sistema educativo en su conjunto.

No vale culpabilizar al otro, necesitamos afrontarlo con visión de país. El Consejo Nacional de Educación debiera consensuar políticas educativas orientadas a mejorar la calidad del sistema educativo.

La formación inicial y permanente de los docentes necesita articularse y potenciarse, como pivote esencial de la calidad educativa.

Ello demanda recursos financieros, transformar la cultura educativa existente y mejorar el reconocimiento profesional docente. Mejorar la calidad de la educación comprende transformar los currículos de formación docente, organizar un sistema nacional de formación docente, articulando sus eslabones, considerándola como la mejor inversión nacional.

La conformación de un auténtico sistema educativo, ahora desarticulado, demanda políticas generales del Consejo Nacional de Educación, recursos financieros necesarios; mejorar la equidad, eficiencia, pertinencia y calidad de las educaciones Inicial, Primaria, Secundaria y Técnica; fortalecer la investigación universitaria vinculada a la problemática del país, acreditar la calidad de las universidades, y planificar la oferta de carreras en función del desarrollo.

La Asamblea Nacional debe decidir que el derecho a una educación de calidad, para todos es la mejor inversión para el desarrollo, y no un gasto necesario.

* Ideuca