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En los últimos días ha llamado la atención la encendida reacción del presidente y otros miembros de la cúpula del Cosep, pretendiendo descalificar los cuestionamientos morales y políticos sobre el papel y la estrategia que han adoptado para ser factor activo en el crecimiento de la economía de la Nación. “Lamentamos que grupos radicales instrumentalicen la figura de Chamorro Cardenal para lanzar sus proclamas… estos grupos solo promueven la destrucción del país, y ese tipo de lucha ideológica es parte de la historia pasada y superada”.

Pero, ¿a qué responde tan desatinada reacción? ¿Lastimados en su ego? Pudiera ser. ¿Un poco de vergüenza? No es descartable. ¿Sentirse molesto por una verdad en público? Lo más probable. ¿Para seguir en la charanga al lado del socio inconstitucional? Esto último me hace recordar que “el amor y el interés se fueron al campo un día, pero pudo más el interés que el amor que le tenía”.

La actual cúpula del Cosep se olvida de los principios y compromisos que desde el inició adoptaron, limitándose en estos tiempos a lograr crecimiento y negocios, pero mediante una alianza vergonzosa y un pacto con el neosomocista de Ortega. Antes logró mejores porcentajes de crecimiento sin necesidad de pactar con el dictador Somoza. ¡Cosas veredes Sancho amigo! Pero, “el compromiso como sector privado con el país, no va a cambiar. Es inalterable”, manifiesta Chanito Aguerri.

Cierto es que las exportaciones han crecido, aunque la balanza de pagos es cada vez más deficitaria. Se cumplen con los compromisos económicos y de legislación con el FMI, BID y BM, pero ¿a qué costo? Las inversiones en producción de energía son hacia el cambio de la matriz energética. ¿Quiénes son esos nuevos ricos? Dicha situación está lejos de representar un verdadero desarrollo de la nación que brinde tranquilidad y bienestar a la ciudadanía. Estamos lejos de lograr un desarrollo sostenible que permita crecer con sostenibilidad institucional y política. El presidente es inconstitucional. Ordena y orquesta fraudes. Es un estado de facto. Esa relación es lo que se le cuestiona al Cosep, quienes con su “diálogo y convenios” quieren darle al régimen legitimidad.

¿Cuál es la verdadera situación? En el campo social, nunca la educación -eje fundamental para el desarrollo y solución de los múltiples y complejos problemas estructurales que históricamente hemos tenido- ha sido tan mala. Esto es propio de la falta de prioridad por el régimen orteguista, cuando en 2012 le otorgó únicamente el 3.4% en relación al PIB, y este año 2013 únicamente el 2.8%. ¡Qué horror! Mucho de verdad encierra la aseveración de Jorge Luis Borges, cuando dijo: “Las tiranías fomentan la estupidez”.

Notoria ha sido la política populista del régimen orteguista de dar pan hoy, hambre para mañana, y circo a la juventud. Lastimoso observar tan alta emigración de conciudadanos en busca de mejores horizontes, contradiciendo el publicitado crecimiento económico.

La falta de equidad en la distribución de la riqueza es una de las razones, de ahí que la pobreza se mantiene y se viva en miseria. La política populista del régimen orteguista es un vil engaño. No hay empleo, el subempleo y el mercado informal predominan. Para nadie es un secreto el sistema de corrupción que promueve el régimen orteguista.

Se ha pretendido desviar el asunto como si esto fuera una lucha entre la izquierda y la derecha, cuando el fondo es hacer prevalecer la moralidad del empresario nicaragüense en el marco de un verdadero Estado de Derecho. Democracia versus dictadura. Lejos de las amoralidades propias de caudillos que se creen señores providenciales con poderes absolutistas sobre el destino del país.

 

hugoveleza@yahoo.com