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“Aguardamos la hora decisiva, el momento

preciso en que los pueblos se hunden o se salvan.”

Emiliano Zapata

 

 

El alcalde electo en Ciudad Darío, Edgar Matamoros, quien obtuvo el voto ciudadano mayoritario en las elecciones municipales del 4 de noviembre pasado, y que fue despojado de su victoria mediante fraude descarado realizado por el Consejo Supremo Electoral, anunció la decisión de los 12 concejales, propietarios y suplentes, de renunciar a sus puestos en la alcaldía de ciudad Darío, con la frase tomada del refranero campesino con que se intitula este artículo, y que expresa una indignación desbordante, una reacción activa que revela que el abuso descarado ha colmado la paciencia ciudadana.

Los concejales electos hicieron constar dicha renuncia, el 10 de enero pasado, mediante acta notarial, en señal de rechazo firme al sistema corrupto que se ha instaurado en el país, y que tiene su expresión más repugnante en los fraudes electorales desvergonzados, dirigidos por Ortega.

Esta postura del alcalde y de los concejales electos en Ciudad Darío, indudablemente digna y ejemplar, suscita, sin embargo, un debate sobre cuáles son las acciones tácticas de resistencia política más eficaces que deben asumir organizadamente los sectores que se oponen activamente al rumbo dictatorial que se impone a la nación, por la decisión del orteguismo de pervertir la gobernabilidad, para conformar así un poder absolutista de carácter familiar.

Se dice, en abstracto, que en política no se debe abandonar ningún puesto desde el que se pueda dar la pelea contra un régimen como el orteguista, por muy desprestigiado e inmundo que resulte el escenario en el que se pueda debatir contra la estructura dictatorial.

Ciertamente, no basta con levantar la bandera moral abstencionista, para derrotar al orteguismo. Pero, no hay que olvidar que este debate, sobre el método de lucha concreto, es de carácter táctico, no necesariamente de principios. Ello significa, que en función de las situaciones concretas, un partido con coherencia teórica debe decidir metodológicamente la validez circunstancial de cada táctica, privilegiando siempre –en principio- aquella que tenga mayor valor de agitación en cada momento. Es decir, la que de hecho abra mayores espacios a la unión y a la movilización política directa de las masas.

En este caso, frente al entreguismo de la oposición tradicional, la decisión que han adoptado los candidatos electos de ciudad Darío tiene una gran importancia como denuncia política global, que ayuda a la toma de conciencia de que la situación política en Nicaragua demanda una resistencia activa contra los desmanes del gobierno. Y este rechazo orgánico, a insertarse, a expensas de la discrecionalidad del CSE, dentro del gobierno comunal viciado y delictivo en ciudad Darío, pone en su justa perspectiva la ineficacia de que la población delegue su representación política, por métodos electorales, en figuras –con intereses puramente personales- que se avienen con el sistema jurídico bajo el control discrecional del orteguismo.

En otros términos, con esta postura de los candidatos electos en Ciudad Darío, se denuncia, de manera concreta, la convivencia política antinacional de Ortega y de los partidos tradicionales, formalmente opositores al mismo. Y se pone a la orden del día, por las contradicciones de la realidad política, la formación de un partido de nuevo tipo.

Toda denuncia, para que sea efectiva, debe conducir a una mayor conciencia revolucionaria. La tarea central es la de construir un partido de combate, con la vanguardia de los sectores populares que luchan directamente por sus intereses colectivos contra el orden económico excluyente, al que sirve de hecho el régimen orteguista (pese a su ideología ambigua y confusa). Ese partido de combate dirigirá, coherentemente, los distintos métodos tácticos de lucha, en todos los escenarios posibles.

Las condiciones objetivas marcan esta tendencia de la acción de masas como síntesis progresiva de una realidad deformada burocráticamente, que amenaza –como diría Zapata- con hundir históricamente al pueblo nicaragüense, si no hay un salto político decisivo orientado hacia adelante, con un partido de combate que barra la corrupción política.

 

* Ingeniero eléctrico.