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La construcción del nuevo edificio de la Facultad Regional Multidisciplinaria (FAREM-Carazo) ha levantado una enorme ola de alegría entre la población de este departamento, sobre todo de los estudiantes universitarios y de secundaria, que ven en la ampliación del recinto una mejoría en la infraestructura donde reciben clases, los primeros, y los segundos una gran oportunidad de inscribirse a esta casa de estudios, pues al ampliarse la universidad hay mayor capacidad de ingreso de alumnos.

Cabe destacar que este enorme esfuerzo ha dado su fruto gracias a la perenne labor del decano de esta facultad, el licenciado Pedro Aburto, quien ha gestionado desde el inicio de su mandato esta extensión del recinto y no ha cejado un ápice en la concreción de este sueño académico. Su iniciativa encontró eco en todos los trabajadores de la FAREM, y especialmente en nosotros, los estudiantes, que hemos luchado porque se amplíe nuestra universidad, y sobre todo, que se mejore la seguridad sísmica, pues la edificación central data de 1945, lo que la hace obsoleta.

Pero ya la ilusión se hizo real. Los que antes recibíamos clases en el mejor centro educativo de Jinotepe, el Juan José Rodríguez, ahora podremos sentirnos verdaderamente en nuestra casa, sin molestar a nuestros futuros compañeros de estudios. Sin el ruido de la banda, sin la escasez de pupitres sin el viaje hasta el fondo. Por fin en nuestro sitio.

Aunque ahora se inicia una pequeña labor, que si bien es sencilla en su asignación, es dura en su procedimiento: la búsqueda del nombre perfecto para el nuevo edificio. Desde que se comenzó la construcción se ha barajado una cantidad de nombres a quienes rendir homenaje en este departamento. Héroes caídos, profesores que han pasado a mejor vida mientras laboraban en la FAREM, docentes jubilados y hasta personajes populares que se han ganado el corazón de los jinotepinos.

En distintas pláticas que hemos tenido entre los estudiantes, con docentes en las aulas, con la población en la calle, y hasta con nuestros abuelos, la mayoría quisiera que el nuevo local llevara el nombre de uno de los dos maestros más reconocidos que ha tenido Jinotepe, y que han dejado una profunda huella positiva en la universidad: el doctor Armando Rodríguez Serrano y la licenciada María Magdalena Chau de González, cariñosamente conocida como Maruca.

El doctor Rodríguez es casi el padre de la FAREM, gracias a su trabajo de hormiga este centro sigue vivo. En pocas palabras él es para este campus lo que Mariano Fiallos Gil es a la autonomía universitaria. Logró que se pasara de Centro Universitario a Facultad Regional, una tarea enorme y un fruto dulce. Además fue fundador del Instituto de Estadísticas y Censos en Managua. Ha sido condecorado muchísimas veces por su trayectoria docente.

Mientras que la maestra Chau dirigió el antes CURC durante más de una década con gran eficiencia y tiene 50 años de ser una gran maestra; y ha sido homenajeada en innumerables ocasiones y considerada como digna y orgullosa representante de esta ciudad. Es difícil elegir entre estos dos hijos dilectos de Jinotepe, y entre los muchos que se lo merecen por su aporte a la educación.

Nosotros ya tenemos nuestras nuevas instalaciones, ubicadas en el barrio “El Dulce Nombre”del municipio de Jinotepe, ahora le toca a la población y a los encargados de la FAREM poner el nombre perfecto y que premie al que mejor le corresponda. Que nuestro decano, que tan buen y eficiente trabajo ha hecho en estos años que lleva al frente de la FAREM, cuando las inaugure, grite a todo pulmón el nombre de uno de estos dos maestros. Aunque a ciencia cierta, y todos lo saben, los dos se lo merecen.

 

* Estudiante jinotepino de la FAREM-Carazo.