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Las trabajadoras del servicio doméstico se caracterizan por ser un sector con gran inestabilidad laboral, motivada por varias razones, entre ellas el bajo salario, no fijación clara de su jornada de trabajo, no disfrute de sus vacaciones, e inclusive no pago del décimo tercer mes y no reconocimiento de la antigüedad o años de servicios. No obstante, muchos de estos trabajadores, sobre todo mujeres, al no tener otras oportunidades aceptan los términos aunque estos sean por debajo de las garantías mínimas de ley.

En vista del estado de necesidad varios trabajadores son utilizados en labores que no son propiamente domésticas, como cuando se le orienta que atienda a los clientes que llegan a comprar a la venta o que ayude a algún familiar porque no tiene quien se encargue de sus quehaceres domésticos. En fin, podemos mencionar muchas situaciones que directamente afectan de manera negativa este tipo de relación laboral, inclusive aquellas en donde algunos de estos trabajadores no asumen sus obligaciones o bien, en algunos casos, utilizan este trabajo para la comisión de hechos delictivos.

Pretendo llamar la atención en cuanto a la discordia que existe entre la fijación del salario mínimo del servicio doméstico y la realidad material que le rodea. Para todos es conocido que el salario mínimo está distante de la realidad económica nacional, pero en cuanto al servicio doméstico la precarización económica es muy sentida, sobre todo cuando este trabajador, que por lo general es mujer, acepta trabajar a cambio de una suma acordada por debajo del salario legal, ya que la contratante es a su vez una trabajadora que devenga un salario bajo, ya sea un poco superior, igual o inferior al salario mínimo de su sector económico.

No existe un mecanismo armonizador en donde se conjugue lo que se fija como salario mínimo y lo que verdaderamente es la capacidad de pago de miles de personas que, siendo trabajadores y sobre todo mujeres, necesitan por ejemplo una doméstica que se encargue del cuido de la casa y de los niños. Para esta situación predomina el acuerdo entre la parte contratante y la contratada, lo que no significa que ante un conflicto la persona trabajadora no pueda reclamar el complemento del pago del salario mínimo que no se le ha pagado en el tiempo, ya que el reclamo del salario mínimo no se pierde, es imprescriptible.

La disposición legal y administrativa en este sentido tiene plena vigencia, pero la realidad se impone y miles de estos trabajadores seguirán devengando un salario inferior al mínimo. La protección jurídica y su efectividad, para el trabajo doméstico remunerado no será fácil de conseguir en su plenitud, ya que los factores sociales y económicos siempre lo limitarán; sin embargo es imprescindible que todos reconozcamos los méritos de dicha actividad laboral y darle la importancia que tiene, puesto que constituye un engranaje más en la actividad del empleador y de cada uno de los miembros de su familia.

 

* Abogado y docente, UCA.

abogadoemr@hotmail.com