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Impávido me quedé cuando la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AMCHAM) le entregó una vez más al señor Carlos Pellas el Premio a la excelencia 2012, y no porque éste no lo mereciera, sino porque según los parámetros de desarrollo empresarial tomados en consideración, otro empresario: señor Roberto Rivas Reyes, actual presidente del Consejo Supremo Electoral, por sus méritos propios superó con creces al señor Pellas, al crear en tan poco tiempo un emporio económico no superado por nadie en este país.

¿Por qué Amcham no tomó en cuenta a Rivas para ser merecedor del premio a la excelencia empresarial? Y si lo tomaron en consideración, ¿por qué no se lo otorgaron? El señor Rivas, en materia de cafetales es poseedor del jardín de las Hespérides; sus granos son de oro puro, él mismo lo dijo cuando le preguntaron cómo hacia para mantener tres aviones estacionados en el aeropuerto, a lo que respondió que sus fincas generan más de siete mil quintales de café oro puro.

Su capacidad empresarial y sus dotes de empresario son naturales; jamás estudió economía, pues se sabe que es abogado, pero sus fincas según él generan el mejor café de Nicaragua vendido directamente a Europa, aunque nunca ha ganado la taza de la excelencia y tampoco sus granos son resistentes a la roya.

Sus éxitos empresariales le han permitido hacer vuelos aéreos constantes a países como México, Costa Rica y Estados Unidos, a veces hasta dos viajes en el mismo día, tan fácil como viajar de León a Managua, y no solo él, sino su familia; gracias a sus éxitos como empresario, porque, como se sabe, su salario de cinco mil dólares mensuales no le permitiría realizar semejantes proezas.

¿Por qué Amcham no ha tomado en consideración los éxitos empresariales de Roberto Rivas?, éxitos que le han permito adquirir condominios de lujo en zonas exquisitas de Costa Rica, valorados en sumas millonarias. Tampoco ha tomado en consideración la nobleza de su corazón y el altruismo al hospedar en dichas mansiones a los hijos del señor presidente de su país sin cobrarles un centavo.

Tampoco Amcham ha sabido reconocer en este exitoso empresario el amor hacia los animales, principalmente hacia las aves marinas no voladoras como los pingüinos, ya que se ha dicho que a uno de estos lo ha tenido hasta de mascota en su casa por ser especie protegida y por estar en riesgo de extinción; y para que no se muera de calor en su mansión de Managua, hasta le ha aclimatado un cuarto frío.

Tampoco ha reconocido Amchan el profundo amor hacia los canes Akita, que viajan dos veces por mes en uno de sus aviones privados a pasar consulta en Costa Rica, y de paso el manicure y pedicure. Hasta se ha comentado que pronto Rivas donará ambulancias a ciertos municipios de Managua para que los pacientes no se mueran en el camino en su traslado a la capital. ¡Qué gran corazón el del Sr. Rivas!

Dejo sentada mi protesta y a la vez pido más seriedad a Amcham, para que a la hora de entregar un premio a la excelencia empresarial, tengan en consideración a empresarios tan exitosos como el presidente del Consejo Supremo Electoral y no caigan en la redundancia de todos los años. Desde ya propongo al distinguido señor Rivas para el Premio a la Excelencia Empresarial 2013.

 

* Médico.

dr_amaya2006@hotmail.com