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A los que no vivimos en Venezuela pero leemos a diario lo que acontece en ese país sudamericano, nos deja sorprendidos por el nivel de movilización de sus ciudadanos. Casi todos los días están en las calles. Pero, ¿Por qué se manifiestan tan seguido una gran mayoría de los venezolanos? Hoy no lo hacen para protestar por el incremento en el precio de un producto o por el alza en la tarifa del transporte urbano, como sucede en cualquier país del mundo, sino para defender las conquistas sociales obtenidas a raíz de la llegada al poder de Hugo Chávez y que todos los días, desde la acera de la oposición, pretenden minimizar o borrar de un plumazo a través de sus poderosos instrumentos de comunicación.

Los medios de comunicación venezolanos, de la tendencia que sea, parecen máquinas de producir información y desinformación; hecho acentuado hoy con la ausencia del presidente Chávez por su convalecencia en La Habana.

¿La Joya de la Corona? Una clase social y política bien fortificada económicamente que pretende recuperar el poder perdido hace 14 años. Del otro lado, y de acuerdo a los resultados de las innumerables elecciones, plebiscitos y referéndum en estos casi tres quinquenios, una mayoría de ciudadanos que guiados por el carismático y controvertido líder Hugo Chávez, se aferran a los logros obtenidos hasta hoy.

Ya se nos hacen familiares los rostros de Nicolás Maduro, Vicepresidente Ejecutivo de la República y heredero político de Chávez; del Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello; del canciller de la República Elías Jaua o del mismo titular de PDVSA, Rafael Ramírez, quienes a cualquier hora del día o la noche, salen al paso para contrarrestar las andanadas de la derecha opositora “mafiosa y corrupta” como la califica el Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV.

La oposición venezolana cuenta también con el apoyo de cierta prensa internacional que todos los días “bombardea” a la opinión pública con situaciones hipotéticas, escenarios ficticios de caos y de derrumbe del Estado. Por supuesto, el blanco de ataques preferido para crear ese desasosiego entre los venezolanos es la salud de Chávez. Los dirigentes del PSUV destacan que las matrices de esas desinformaciones malintencionadas están del otro lado del atlántico. Ya vimos como el diario El País (España), publicó en “exclusiva” una falsa foto de Chávez intubado en un hospital.

En Venezuela también hay elecciones de todo tipo y para todos los gustos, es una especie de fiebre electoral. En los últimos tres meses del año recién pasado hubo dos elecciones, las presidenciales y las de gobernadores. Para julio de este año están pactadas las municipales. Este tipo de ejercicios también demandan una intensa movilización, y de eso dan buena cuenta los venezolanos. El 7 de octubre de 2012 más de 8 millones de venezolanos le dijeron sí a la continuación de Hugo Chávez al frente de esta rica nación petrolera.

Hay otros aspectos precisos que la prensa local e internacional que adversa a Chávez maneja con destreza. Por ejemplo, el supuesto enfrentamiento entre Maduro y Cabello por las riendas del poder. No falta en el menú propagandístico lo que denominan la trilogía del poder integrado por Maduro, Cabello y Ramírez. Aunque no faltó una que otra agencia de prensa internacional que se refiera a un poder compartido por cuatro personas, además de los ya identificados, Elías Jaua.

No hay dudas, los venezolanos atraviesan por una intensa actividad política y los medios de comunicación son las cajas de resonancia de uno y otro bando con intereses bien definidos. Encuestas de opinión internas dan al Presidente bolivariano un nivel de aceptación de más del 60%, muy al contrario, mandatarios vecinos suyos cuyos modelos políticos son ensalzados por esos mismos medios de comunicación como auténticas democracias, y que con apenas dos o tres años en el gobierno, sus niveles de popularidad han caído drásticamente. Alguien diría: “cosas de la democracia”.

 

* Periodista.