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Estimada Poeta y Compañera: Ha actuado usted con gran valentía y visión al inaugurar este año con un llamado a la sociedad a ejercer la crítica y la autocrítica en relación a la gestión gubernamental y los problemas nacionales. Viniendo de usted que según se dice es la intelectual de la pareja gobernante y en tanto poeta que está comprometida con el valor de la palabra, es importante, pero también por haber ido apropiándose de la gestión de la res-pública.

En Daniel siempre hemos encontrado dotes de estadista que lo hicieron brillar en los difíciles y luminosos años de los 80, o como recientemente, en relación a la defensa y rescate de nuestra soberanía.

Es gratamente sorprendente que el llamado al ejercicio de la crítica venga del poder, pues como dice otro poeta, el poder solo suele mirarse a sí mismo, padece de estrabismo, no le es común exponerse a la crítica de los gobernados. El poder normalmente no solo contempla sino que estimula, a la larga contra sí mismo, la mentira, pues es incapaz de escuchar y aceptar la verdad.

¿Sabía usted que las grandes confesiones de la Iglesia y procesos autocríticos de regímenes políticos significaron saltos cualitativos en el devenir civilizatorio en nuestra historia?

En la segunda visita de Fidel a Nicaragua, afirmó que la mentira era un mal, acaso uno de los peores enemigos de la revolución, aunque esto es válido para todos los niveles de nuestras vidas, es también válido para el ejercicio del poder, en tanto la toma de decisiones afectan el destino de todo un pueblo y país.

¿Cuántos técnicos y funcionarios no habrían dicho a Fidel que todo marchaba bien, que los datos estadísticos, los cálculos, las proyecciones eran correctas, aun sabiendo que las metas planteadas eran imposibles de cumplir? Era necesario que gobernantes y gobernados se enfrentaran a sí mismos, debía vivirse la catarsis de la verdad.

Comenzar este año apostando a la verdad y la superación de la visión maniquea del poder es esperanzador, superar la opacidad con que se ha venido actuando como la negación de la información a un sector de los medios de comunicación social, el desconfiar de la capacidad del discernimiento humano, la tentación de uniformar y de anular el espíritu crítico y transformador.

Vale la pena ejemplificar cómo el Presidente y Comandante Hugo Chávez ha dejado la impronta de la transparencia en su gestión de gobernante, desarrollando reuniones de gabinete transmitidas por todos los medios de comunicación, discutiendo, consultando, corrigiendo y tomando decisiones. Es un estadista que no le teme a los medios de comunicación, que debate con ellos, que les informa, que no teme a ninguna pregunta, que sabe que la verdad es un factor de transformación y de estabilidad.

Dice LA PALABRA: “en el consejo de todos está la sabiduría”, la virtud fundamental para gobernar, es decir, en la búsqueda de consensos lejos de la imposición, el monólogo, propios de nuestra cultura política. Han pasado semanas desde su planteamiento, no ha habido respuesta más que algunas desde la sátira política que revelan desconfianza en su sinceridad, ¿o existe también temor?

Esta iniciativa suya solo podrá ser eficaz y contará con el acompañamiento de todos en la medida que sea fruto de la reflexión, de la decisión de actuar con integridad y hacer un alto en el camino. Esta reflexión preliminar tiene que ver con esa necesidad de introspección, en primer lugar del gobierno, y de su disposición de desandar aquello que nos aparta del camino hacia el bienestar de nuestro pueblo.

Esta es la primera de una serie de cartas públicas que estaré dirigiéndole sobre temas sustantivos de nuestra vida nacional.

Mis mejores voluntades.

 

* Director Instituto “Martin Luther King”, UPOLI.