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El título “Violencia fascista” en primera plana de EL NUEVO DIARIO, en su edición del pasado domingo 21, estimula mi criterio sobre el régimen político que nos gobierna. He reflexionado que el gobierno de Daniel Ortega hace posible que el somocismo aún no repose en la bodega del museo de la historia. La gente inquieta y preocupada por establecer la tranquilidad de la democracia hace referencia en los diálogos como que si Somoza no ha muerto.

Personas que vivieron parte de su juventud en el sistema somocista refieren con justificada indignación: “Estamos peor que cuando Somoza gobernaba”. Somoza perseguía a sus adversarios hasta la humillación; Daniel hace lo mismo. El empleado público sospechoso por si indefinida filiación política es echado del puesto; el empleado público es obligado ha asistir a las manifestaciones partidarias. Y el danielismo ha sometido lo que nunca logró Somoza: a las universidades públicas.

El catedrático infiel o indiferente al partido rojo y negro no ocupa cargos de dirección. La capacidad del maestro para una designación administrativa debe de confundirse con la obediencia a las recomendaciones partidarias.

El orteguismo con sus huestes intimidan con el garrote y/o con la barra de hierro a los ciudadanos que luchan por una Nicaragua sin dictadura. El fascismo tenía como símbolo de autoridad un haz de varas con un hacha atada con él: símbolo del Imperio Romano.

Los garrotes y barras de hierro eran símbolos de las turbas de la Nicolasa Sevilla, en las embestidas contra las manifestaciones populares que gritaban: ¡No a la dictadura! ¡No al continuismo!
El padre Ernesto Cardenal, dijo: “Creo que el compromiso sigue siendo el mismo que antes de la Revolución, porque en muchos sentidos yo miro a Nicaragua igual que en la época de Somoza, sin ninguna diferencia en cuanto a lo social; así que creo que deben venir cambios desde el mismo pueblo, tal vez no ahora, no todavía, pero tendrán que venir, porque muchas cosas se miran igual que en el somocismo”.

El pensamiento de Rubén Darío después de casi un siglo es vigente. “Al ídolo de piedra reemplaza ahora el ídolo de carne que se entroniza”.

Adolfo Hitler, en un discurso pronunciado ante los obreros de una fábrica de armamentos, 10 de diciembre de 1940, dijo: “En este Estado la existencia está determinada sin duda alguna por el pueblo. El pueblo determina en este Estado las directivas de su Gobierno. Porque de hecho en este Estado ha sido posible incorporar la masa amplia medida y en primer término en el partido (CPC de Daniel), en esta organización gigantesca que empieza por abajo y abarca millones de hombres y tiene millones de funcionarios que son gente del pueblo”.

El gobierno de Daniel no es más que un “Somocismo llamado de izquierda”. Como EL NUEVO DIARIO, expresa: “Fascistas represores del pueblo”.

*Periodista y ex director de la Escuela de periodismo.

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