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Con palabras no se mantienen los Estados.

Niccolò

Machiavelli

 

 

Humberto Ortega, en la edición de El Nuevo Diario, del 21 de febrero, escribe un artículo titulado Augusto “César” Sandino, en el cual, deforma la realidad histórica y falsifica la figura de Sandino, con una visión prevalentemente demagógica de los hechos. Demagogia que no sirve a la conquista de poder político (en cuyo caso, Maquiavelo lo justificaría, si resultase un método útil al propósito), pero, en este caso, se debe a prejuicios y emociones propias de un razonar pervertido, que en la búsqueda ridícula de satisfacer la simple vanidad personal, cree que puede cambiar la realidad según su discreto entender.

En dicho artículo, Ortega afirma “que Sandino articula la defensa de la soberanía nacional con el perfil de las bases de la lucha revolucionaria futura”. ¡Qué pueden significar estas huecas palabras! ¿Cómo pueden articularse las consignas progresivas de un contexto histórico, con las bases de otro contexto histórico futuro, del cual, Sandino no conoce ni la contradicción política por advenir, ni la correlación de fuerzas de las clases sociales, de entonces?

Un pensador político, con una metodología materialista, extraería las enseñanzas, si las hay, de cierta experiencia de masas, si prefigura una manifestación organizativa que se hace necesaria como expresión del nuevo poder político, en los momentos culminantes de la lucha de clases, en que prevalece, aunque sea efímeramente, el orden jurídico de la nueva sociedad. Por ejemplo, la Comuna como forma de Estado proletario, que luego, en Rusia, se manifestaría, esencialmente, en la forma de soviets.

En la lucha de Sandino, no hay ninguna manifestación clasista, que trascienda a la sociedad burguesa. Es una lucha democrática nacionalista progresiva.

Luego, Ortega define la lucha de Sandino como una “Estrategia de Resistencia” a largo plazo. Y le parece que basta con poner una etiqueta, para definir algo. Todas las luchas contra el colonialismo, desde que intentan desconocer el poder constituido, tienen una estrategia de resistencia cada una, distinta, según el objetivo político de la rebelión armada. Es decir, según el programa y la dinámica propia de formación democrática de la nación, en cada país.

Sandino desarma y desmoviliza a sus 6 mil campesinos, cuando los marines deciden sustituir a sus propias tropas por el ejército cipayo de la Guardia Nacional. Su estrategia, de escaramuzas guerrilleras, al parecer, no partía de un objetivo político que superase la ideología de la burguesía criolla, por lo que no llegó a convertirse en una alternativa de masas al poder de Sacasa (sostenido, prevalentemente, por la Guardia Nacional).

Ortega escribe de formas políticas de lucha no armada que adoptó Sandino, a partir del momento que entregó las armas. Y dice, que Sandino privilegiaba la negociación como vía para resolver conflictos. ¡Es decir, para Ortega, hay una vía negociadora, de solución general, con independencia de la naturaleza de los conflictos! Obviamente, esto lo escribe alguien que nunca ha comprendido que en la naturaleza, los métodos se deben corresponder con los fines, condicionados, a su vez, por las características de la realidad concreta sobre la cual se interviene.

En realidad, la lucha armada es una forma política de lucha, con medios que le son afines. Los acontecimientos que siguen a la paz, deben reflejar una nueva correlación de fuerzas, como objetivo político de la lucha armada.

Sandino –dice el articulista- propone la Justicia y la Equidad social como principios de Convivencia Humana. Es decir, Ortega no comprende que la equidad y la justicia no se consiguen con propuestas abstractas de convivencia. Un historiador serio señalaría cuál era el programa de Sandino para transformar el sistema económico y social en sentido equitativo… para el campesinado (que integraba y apoyaba a su ejército). Fundamentalmente, por ejemplo, habría comprobado si demandaba el acceso a la tierra, sin indemnizaciones.

Ortega aplaude la idea “que los EU sean un factor importantísimo en el equilibrio continental, siempre que sus relaciones se desarrollen sobre la base de la justicia.”

A la cabeza del sistema capitalista mundial, las relaciones de los EU, ¿no se desarrollan, objetivamente, sobre la base de los intereses expansivos de las transnacionales?

“Sandino, dice Ortega, aún a riesgo de perder su vida, llega a Managua, al escenario político de lucha”.

Sandino no acudió a la cena fatal, en casa presidencial, como a un escenario político de lucha. Si hubiese previsto un riesgo inminente de ser asesinado, simplemente, no se habría expuesto. Sandino no asumía riesgos a ciegas, por jactancia pequeñoburguesa, como piensa, ridículamente, Ortega.

 

* Ingeniero eléctrico