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La renuncia del papa Benedicto XVI es sin duda de mucha honestidad y valentía, aunque cuestionable, porque debió enfrentar la situación y para eso no tiene fuerzas espirituales ni anímicas; creo que su carta resume muy bien las razones por las que renunció. Pero, ¿qué hay detrás de esta renuncia? ¿La influenciaron los vatilink, o la corrupción que en este periodo del Papa salió a luz, sobre todo los escándalos de abusos sexuales de sacerdotes católicos? ¿Cuál será el futuro de la iglesia católica, cuál será la línea doctrinal y teológica que seguirá? Muchas preguntas.

Evidentemente se veía a un papa cansado en los últimos meses, aunque cuando se entrevistó con Fidel Castro en su visita a Cuba se veía más fuerte que Fidel; una especulación mía es que Fidel le ha de haber aconsejado que renunciara y viviera sus últimos días con tranquilidad y paz.

Pero realmente fueron pocos los aportes de Benedicto XVI para interpretar las señales de los tiempos en la grey católica; creo que se dedicó más a ver los asuntos internos de la iglesia, que no pudo transformar ni hacer transparentes ante el mundo cristiano.

Amigos y amigas católicos mexicanos con quienes trabajé, hablaban de la dureza y el conservadurismo con que este Papa estaba tratando a la iglesia, y su poco conocimiento del avance de la Iglesia Católica en América Latina; es decir, Benedicto XVI y los cardenales muy poco conocen de nuevas expresiones católicas de mujeres, hombres, indígenas, niños y niñas en América Latina; del avance que han tenido en países latinoamericanos las hermanas y hermanos católicos, ecuménicos, diáconos ordenados al ministerio sacerdotal casados, indígenas participando en una nueva forma de ser iglesia diferente a la tradicional; iglesias católicas que no siguen la línea del Vaticano.

Aunque la Iglesia cuenta con mil doscientos millones de seguidores, no es una Iglesia mayoritaria en el mundo; debemos orar y pedir al Espíritu Santo que ilumine y dirija la elección del próximo dirigente de la Iglesia Católica; que sea un Papa que tome en cuenta el ministerio de las mujeres, la práctica ecuménica donde todos y todas construyamos el reino de Dios; que sea un Papa dialogante con las religiones no cristianas, que nos permita construir la paz con justicia en el mundo y que se acaben los imperialismos y triunfalismos de los países ricos.

Que se piense en las urgentes necesidades de este mundo lleno de intereses de los países capitalistas que causan violencia, guerra y muerte a los países más pobres; que se retomen los concilios latinoamericanos donde se plantea una iglesia diferente, más humilde y entregada a la causa de los más pobres; que se escuche la voz de los indígenas, de las mujeres, niños y niñas, y que se dé una profunda democratización y conversión; un ecumenismo desde las bases hasta las jerarquías.

Continuaremos unidos en oración para que que Dios ilumine la elección del próximo dirigente de la Iglesia, como cristianos protestantes creemos en la unidad de los cristianos y cristianas, con respeto, en la construcción de un lugar donde quepamos todos y todas, sin discriminación y con una profunda vocación para construir la vida digna con paz y justicia para todos y todas.

 

* Pastor Anabaptista Menonita.

Director Ejecutivo CIEETS