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La comunicación humana es natural, pero la comunicación social masiva requiere ciencia para difundir y fijar ideas desde los medios de comunicación (sean privados o públicos) que quieren incidir en la población, y eso pasa por la credibilidad, no por la manipulación y menos la mentira.

La comunicación social masiva evoluciona para romper paradigmas con el uso de las herramientas que facilita la tecnología, por ende estamos obligados a detenernos y revisar si lo asumido como géneros informativos sigue válido.

La nota informativa hoy es “nota inductiva”, porque el “qué, quién, cómo, dónde y cuándo”, son reemplazados por ejes de propaganda política.

Crecimos aprendiendo que el reportaje o la crónica son como una nota ampliada que informa e ilustra al lector, oyente o televidente; hoy es un mecanismo de especulación, de rumores, y en ambos casos una simple propaganda sucia.

Actualmente la entrevista es un complemento que respalda actos a favor o en contra de alguien, sean personajes o instituciones. Una opinión es utilizada de manera “tremendista” o una frase es usada en extremo, creando percepciones, no realidades.

El respeto a la inteligencia humana, el manejo de la ética son, en una buena parte del escenario de la comunicación, como un valor de “gente tonta”, y la tergiversación o la manipulación, un arma para deshacer imágenes, deslegitimar buenas acciones o gestiones.

Así las cosas, por lo menos en Nicaragua debería el gremio de profesionales de la comunicación social, revisar si avanza o no en nuestra labor de orientar, educar e informar al pueblo.

Aplicamos muy mal la profesión, lo que hace ineficiente la empresa informativa porque lo que consideramos “Géneros del periodismo”, en realidad no lo son, y sí son métodos de propaganda, a veces hasta de publicidad panfletaria.

 

* Miembro fundador del Colegio de Periodistas de Nicaragua