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“No hay nuevos conceptos o terminología o nuevo software por dominar. Solo una forma nueva de pensar y trabajar.”

Mark Briggs

 

El auge de la Web 2.O está reconfigurando las rutinas de trabajo en las salas de redacción, demandando nuevas formas de estructurar el discurso y contar historia. Y a pesar de ser este el nuevo orden en comunicación, en el ámbito nacional persiste una agenda distinta y distante acerca de este fenómeno, muchas veces producto de la polarización que atraviesa el gremio en la sociedad nicaragüense, dando como resultado saldos negativos que impiden tejer acciones orientadas a los verdaderos problemas contemporáneo del periodismo: cómo reducir la tasa de analfabetismo digital.

Mientras en América Latina medios y asociaciones de periodistas están discutiendo con mucha responsabilidad sobre cómo reinventarse frente a los retos que plantea el periodismo digital, en Nicaragua persisten viejas discusiones entre periodistas empíricos y profesionales; y discusiones entre periodistas oficialistas y periodistas independientes. Nadie cuestiona la importancia de este debate; lo grave es que hay temas más urgentes que deberían invitar a la madurez del gremio para hacer causa común y articular esfuerzos inter-institucionales con asociaciones, carreras de comunicación, sociedad civil y empresa privada para comenzar una ofensiva campaña de alfabetización digital.

El escenario anterior, de cierto modo está planteado en dos estudios clave sobre este fenómeno: Catálogos de Cibermedios Periodísticos en Nicaragua (Roger Solórzano Canales: 2012), y Los medios y el periodismo nicaragüense ante el desafío digital (CINCO, 2012). Ambos estudios plantean que la subutilización de herramientas en los portales electrónicos deja entrever un alto nivel de analfabetismo digital en el periodismo nicaragüense. El estudio de Solórzano Canales, luego de establecer una serie de criterios metodológicos sobre uso efectivo de aplicaciones Web 2.0, afirma que existen dos grandes grupos de medios digitales en Nicaragua: los nativos y los migrantes, siendo estos últimos lo que están subutilizando herramientas como hipertextualidad, multimedialidad y cibergéneros.

En similares términos, el estudio de Leonor Zúniga Gutiérrez, María Edith Arce y Cornelio Hopmann, elaborado para CINCO, expone que no necesariamente las plataformas de los medios tradicionales que se caracterizan por ser líderes de opinión pública, son las que están aprovechando las ventajas de las Web 2.0. Y agrega que esta subutilización de los portales electrónicos obedece a que se pretende trabajar Web 2.0 bajo el viejo esquema de producción periodística de los medios tradicionales; y otras veces por el desconocimiento sobre cómo optimizar las gamas de herramientas que ofrece la Web 2.0.

Los estudios coinciden en que muchos portales electrónicos asumen que están haciendo periodismo digital pero en realidad continúan relegados en producción W 1.0, la cual se traduce básicamente en alimentar páginas web únicamente: colgar texto y una que otra imagen, y en “última hora” desfasados; insultan la inteligencia de los web-actores. Este mismo modelo de producción W 1.0 se caracteriza por imponer agendas y fuentes; minimizan la participación ciudadana en foros, encuestas y debates, imponiendo una visión única similar al formato de los medios tradicionales.

El primer supuesto que el gremio debe desmitificar es asumir que por el hecho de contar con blogs, correo electrónico y páginas web, automáticamente están haciendo periodismo digital, cuando en realidad lo que están ensayando es una réplica del viejo esquema de los medios tradicionales, donde prevalece un discurso mediático unidireccional e imposición de un discurso mediático, negándole el espacio a otras voces y actores que desean participar del debate público.

El Día Nacional del Periodista es una buena ocasión para discutir ampliamente sobre los desafíos del periodismo digital y la necesidad de crear programas de formación en alfabetización digital, que permitan replantear una nueva agenda que responda a los nuevos tiempos y desafíos de la comunicación.

La alfabetización digital no es una opción, sino la línea que nos divide entre periodistas alfabetizados que responden al nuevo orden de comunicación y periodistas analfabetos que asumieron como tesis permanente que para ser periodista era suficiente tener a mano una libreta de taquigrafía y un lápiz.

Una buena razón (porque el periodismo debe apostar al nuevo orden de la comunicación) es tener presente que, entre mejor formación tengan éstos, más continuarán siendo una institución necesaria en la sociedad.

 

* Comunicólogo