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En este Día del Periodista, y en reconocimiento a la tesonera labor de hombres y mujeres que minuto a minuto, día a día, por diferentes medios, nos permiten saber lo que acontece en nuestra patria y el mundo, y nos dan sus diversos puntos de vistas políticos, culturales, económicos, deportivos, y otros, deseo contribuir, aunque muy brevemente en esta ocasión, con las notas que extraigo de “La Letra Impresa en Nicaragua: Tradición y Modernidad”, ensayo del Maestro y Doctor en Historia, el nicaragüense Miguel Ángel Herrera.

Textualmente: “TELEGRAFO NICARAGUENSE No. 1 PG I….León 20 de Agosto de 1835…MAS VEZES SE DESTRUYE LA LIBERTAD POR LOS ECESOS, QUE POR SUS ENEMIGO.” Así encabeza el Maestro Herrera su ensayo. En Centroamérica, durante la Colonia, la producción de impresos tuvo su eje en Guatemala, en la que predomina la temática religiosa, prevaleciendo tal influencia hasta el siglo XIX “coexistiendo la palabra impresa del orden y la legitimidad con un sentido religioso, los sacerdotes muchas veces estaban al frente de las imprentas y periódicos”, anota Herrera.

Pero, aunque el consumo de los escritos tuvo un sentido sacralizado, trascendió los límites políticos y administrativos del Estado, y en versos de manera clara y sencilla, acomodados a la capacidad de los pueblos, se escribe preceptos de Religión, de la Moral y la Virtud. La principal destinataria de la producción de escritos es la “ciudad letrada de curas, hombres dedicados a las profesiones liberales, funcionarios de la burocracia colonial, comerciantes; todos intermediarios o mediadores con el universo de la población que pertenecía a la cultura oral, aquellos para quienes la letra impresa no comunicaba nada y sin embargo tenían formas y medios propios de comunicación colectiva”.

Herrera, señala que “en los escribanos, amanuenses o escribientes de periódicos y por tanto también lectores, sujetos representativos de la modernidad del siglo XIX, se encuentra el actor por excelencia, que marca la pauta en las orientaciones culturales e incide directamente en la conformación de una cultura política, muy marcada por el estrecho espacio que el Estado le permitió para desarrollarse. En las décadas de 1840-1860, el periódico representa el nuevo espacio en el que la cultura política ha de desarrollarse. Impresores, suscriptores y libreros, fueron factores importantes con un marcado sesgo político partidarista que persiste aún hoy en día”.

La Imprenta en las primeras décadas del siglo XIX en Nicaragua, fue muy importante en el proceso de dotar a los embrionarios Estados nacionales de una identidad, por medio de la difusión de sus leyes, reglamentos, normas y códigos y “hubo de transcurrir un complejo proceso de transición entre la escritura privada como la de los manuscritos, las correspondencias familiares y las comerciales, y la escritura pública de periódicos, volantes, panfletos”.

La imprenta reproduce conceptos como el deber, autoridad, obligación, valor, cuando publica leyes en libros y periódicos, “delineando una nueva cartografía del poder”. Este fenómeno es parte de la estructuración en la que se sustentan los organismos pre-políticos, que en el siglo XIX en nuestra patria, resaltan en los localismos en nuestra sociedad. Dichos conceptos son el patrón de las estructuras de autoridad que otorga identidad a las élites y cuyo poder “además de ser reproducido a través de imágenes por la letra impresa, fue legitimada por ésta”.

Es largo el trecho de tiempo en el que la palabra impresa, que legitimó el poder político, produce la palabra creadora que encuentra espacio en la lectura cotidiana, primero por el periódico y luego por el diario, contribuyendo “a la secularización de nuestras sociedades...Política y palabra creadora se hacen presentes debido a la expansión de la cultura impresa….se reproduce el gusto literario y los elementos de una estética creadora que ha de tener su punto culminante en el modernismo literario…..palabra impresa que transita de la gacetilla o nota periodística retadora de poderes, a la crónica creadora de espejos e imágenes en el universo letrado que generan nuevas identidades”.

En los albores del siglo XX, causa un fuerte impacto, al nonagenario memorialista nicaragüense Francisco Ortega Arancibia, ver por primera vez una máquina de imprenta, sinónimo de progreso como también lo fueron los vapores que sustituyen las velas y surcan en nuestro gran lago, la llegada del telégrafo y el ferrocarril. El historiador Ortega Arancibia exclama: “….la Imprenta derrama luz que alumbra los ámbitos de la República, en cuyos los departamentos se editan periódicos que marcan el derrotero de la civilización y de su verdadera felicidad”.

En el Día de los Periodistas, deseo recalcar que en el mundo globalizado del presente nuevo milenio, en nuestro esfuerzo cultural, debemos fortalecer al Hombre de Gutenberg: el que lee, abstrae, conceptualiza y racionaliza, teniendo presente que hoy 500 años después, en la gran revolución antropológica producto del avance científico-tecnológico, beneficioso para la humanidad, hay peligros cuando el “Video-poder” se manipula en la formación de la opinión pública, divorciándolo de los requerimientos esenciales de la democracia, debilitando su autonomía en beneficio de los minoritarios grupos de poder que dominan el mundo.

 

Marzo 1 del 2013. Día del Periodista. Managua.

* General de Ejército, ex comandante en jefe del Ejército de Nicaragua