• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

Hace cinco días en Nicaragua se conmemoró el 79 aniversario del paso a la inmortalidad del patriota Augusto César Sandino. Su ejemplo de dignidad permanece entre nosotros. En esa gesta heroica muchos valientes, provenientes de distintos rincones de nuestra geografía, acompañaron en Las Segovias al General de Mujeres y Hombres Libres. También lo hicieron desde Costa Rica.

Nicaragua y Costa Rica tienen una amplia historia que los une a través de los tiempos. Algunos han sido difíciles y complejos, pero siempre, en el espíritu de hermandad que debe prevalecer hemos caminado juntos, en busca de progreso y desarrollo para nuestras Naciones, abriendo las vías que nos permitan, a pesar de nuestras diferencias, seguir creciendo en un marco irrestricto de apoyo mutuo.

Costa Rica es una democracia desarmada, que le declaró la paz y la neutralidad al mundo, que privilegia el diálogo como norma de convivencia universal y de coexistencia pacífica con todos sus vecinos, que renunció al uso de la fuerza, y que cree fervientemente en la razón y el derecho internacional.

Hemos puesto una atención especial y prioritaria a la instrucción de nuestros compatriotas, a la creación de empleo y al desarrollo de sistemas de salud universales que también hoy protegen a los cientos de miles de ciudadanos de diversas latitudes que comparten nuestra mesa, que colaboran en nuestros esfuerzos cotidianos y que como nosotros también tienen anhelos, sueños e ilusiones.

Costa Rica reconoce el aporte de los nicaragüenses, tanto a nuestro desarrollo como a la paz social de Nicaragua. Nuestro país se encuentra en proceso para la legalización y ordenamiento de la permanencia en nuestro territorio de todos aquellos hombres y mujeres de bien que desean convivir junto a los costarricenses. Para esto, mi gobierno ha elaborado y facilitado, dentro del marco jurídico, procedimientos que contemplan el respeto y observancia a los derechos humanos, incluidos los de orden laboral, el derecho a la salud y a la educación gratuita en todos los niveles de enseñanza.

Costa Rica y Nicaragua tienen una amplia gama de asuntos comunes que requieren de la atención conjunta, pero que lamentablemente se han visto afectados en los últimos años. Se trata, entre otros, de temas tan relevantes como las migraciones, el desarrollo transfronterizo, los medioambientales y los de seguridad; en especial la lucha contra el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas y el terrorismo, que son en realidad, los verdaderos retos a vencer.

En los últimos dos años hemos llevado ante la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, nuestros diferendos como una manera racional de resolverlos. Costa Rica considera que esa es la única instancia competente para conocerlos, y serán los Honorables Jueces de esa prestigiosa Corte, quienes decidan en derecho lo que corresponda, y determinen en su fallo, a quién le asiste la razón.

Costa Rica y Nicaragua están transitando por un momento crucial en su relación. Vuestra Excelencia ha dicho que Nicaragua es una potencia moral, y como tal, no ponemos en duda que respetará lo que en sentencia ordene en su momento La Haya. Nicaragua puede estar segura que Costa Rica, fiel a su tradición de respeto a los Tratados y al Derecho Internacional, lo hará de la misma manera.

Consideramos que mientras esto no suceda, estamos como países respetuosos del orden internacional en la obligación legal, moral e ineludible de abstenernos de incurrir o caer en acciones o provocaciones contrarias a los mandatos y medidas cautelares ordenados desde marzo del 2011, por el alto Tribunal Internacional de Justicia.

Nuestra solidaridad y las puertas de nuestra casa han estado siempre abiertas, sin excepción, para todos los nicaragüenses. En 1856 y en los años 1978-1979, estuvimos, nicaragüenses y costarricenses, hombro a hombro, mano a mano, como verdaderos hermanos, y al igual que nuestros valerosos antepasados en 1856, muchos de ellos ofrendaron sus vidas por la libertad de Nicaragua.

Nicaragua es un pueblo que amamos. Hemos compartido una larga historia juntos, tenido desavenencias y largos períodos de paz. En este día, en que presento a Vuestra Excelencia mis Cartas Credenciales, Costa Rica reitera, por mi medio, sus sentimientos de fraternidad y concordia.

En el espíritu de reconciliación, que siempre será más noble que cualquier batalla, podemos mirar el futuro de desarrollo y prosperidad para nuestros pueblos, en un marco de respeto y confianza mutuos. Que la Beata Sor María Romero, que tanto amó a Nicaragua y a Costa Rica, ilumine desde la eternidad, junto con la Virgen Santísima, nuestras esperanzas, nuestra solidaridad y nuestra hermandad eterna. Muchas gracias.

Managua. 26 Febrero, 2013.

* Embajador de Costa Rica. Discurso en ocasión de la presentación de cartas credenciales ante el presidente de Nicaragua