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En un periódico nicaragüense se publicó un reportaje sobre el machismo, las graves consecuencias que este tiene en las familias y el sufrimiento que con frecuencia ocasiona en mujeres abusadas por hombres tanto física como sicológicamente.

El machismo es bastante común en nuestra sociedad tanto en hombres como en mujeres; muchas mujeres también son machistas. Debe hacerse un esfuerzo por inculcar en los niños el respeto por todas las personas independientemente de su sexo; pienso que casi todos los interesados en este problema coincidirían con esta afirmación. Sin embargo, en el aludido reportaje un alto prelado de la Iglesia católica expresó algunas ideas que me parecen inoportunas. Las comento a continuación:

“Desde la perspectiva de la educación cristiana católica la igualdad entre hombres y mujeres está al mismo nivel pero la mujer sumisa es colaboradora para el bien de la familia… y en el hogar el hombre sigue teniendo la responsabilidad de ser ejemplo y de sostener la familia”. Pienso que no solo el hombre, sino también la mujer, siguen teniendo la responsabilidad de ser ejemplo y de sostener la familia. Sumiso significa “obediente, dócil”; no es un epíteto apropiado para la mujer; es adecuado para un perro o, a lo sumo, para un infante.

“Partimos del principio de que hombre y mujer son iguales; la única distinción que hace la Iglesia católica es la de género… es un tema teológico; antes del pecado original eran vistos como iguales pero después de la caída del pecado original cambia el rol de la mujer; la Biblia la presenta como un ser que quiere ser superior al hombre… fue el pecado el que hizo sentir a la mujer con superioridad frente al hombre”. Este no es un asunto teológico sino de derechos y dignidad de todos los humanos.

Lo del pecado original es mitológico y no debería influir en una discusión seria del tema. Ningún pecado ha hecho sentir a la mujer superior al hombre; una mujer específica puede ser superior a un hombre concreto en un aspecto particular y viceversa. En realidad lo que se observa con frecuencia es que los hombres se sienten superiores a las mujeres, no al revés; y esto no tiene nada que ver con ningún pecado que haya cambiado el rol de la mujer. Es pernicioso tomar en serio todo lo que dice la Biblia.

“La mujer para la Iglesia católica debe ser sumisa… es una sumisión en términos de colaborar con la responsabilidad que tiene el hombre al frente de la familia, lo que no significa que sea esclava… el hombre es la cabeza de la familia…”.

La responsabilidad al frente de la familia no la tiene solo el hombre sino la pareja. En Nicaragua lamentablemente es frecuente que sea la mujer la que lleva esa responsabilidad sola. La cabeza de la familia debería ser colegiada: compartida por hombre y mujer.

“¿Por qué los hombres matan a las mujeres?... el hombre pierde la razón y comete el crimen y esta es una explicación fundamental antes de la fe… cuando el hombre no ha sido formado en valores cristianos puede ser una de las causas”. La fe cristiana no tiene nada que ver con el problema de los crímenes cometidos por hombres contra mujeres; esos crímenes son frecuentes en sociedades en donde impera la fe cristiana.

Los valores importantes que se deben inculcar en los hombres para aminorar este problema son de tipo general y no de exclusividad cristiana. Aunque este podría no ser el factor más importante entre los que causan el machismo, pienso que la Iglesia católica, con su estructura jerárquica exclusivamente masculina, su milenario desdén por las mujeres y la difusión del pensamiento de misóginos machistas terribles como Tomás de Aquino, ha contribuido a ocasionar, o al menos a agravar, este serio problema.

 

* Ingeniero y músico