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En un encuentro internacional en México, realizado a principios del año 1999, conocimos más a fondo sobre de la Revolución Bolivariana de Venezuela, en la voz del Teniente Coronel Wilmar Castro Soteldo, uno de los pilotos participantes en el intento de golpe de Estado en 1992, luego diputado constituyente y más tarde Ministro de Producción, Comercio y Turismo. Él nos contó con detalles los esfuerzos que realizaban tras la victoria electoral de Hugo Chávez, en 1998.

Al regresar a Nicaragua realizamos un evento para contar lo que estaba pasando en Venezuela y organizar un comité de solidaridad con ese proceso. Era la primera vez que aquí se escuchaba hablar de las potencialidades de esa causa y de la figura de Hugo Chávez. En nuestro país, y aún en el FSLN, la información se había reducido a catalogarlo de “golpista”, y de alguna manera se le miraba con desdén. Tanto así que cuando el Presidente Hugo Chávez vino a Nicaragua en el año 2000, ni siquiera se entrevistó con Daniel.

Cuando el Presidente Chávez compareció en la Asamblea Nacional, el 21 de noviembre del 2000, en su discurso dijo directamente a los diputados: Ante las políticas neoliberales hay que cruzar los brazos y gritar “¡va de retro satanás!”. Por entonces muy pocos nos acercamos a abrazarlo y a expresarle nuestro reconocimiento. Le pedí un autógrafo que el estampó sobre el libro “Hugo Chávez, con Bolívar y el pueblo”. En su dedicatoria sentenció: “Mónica: con Bolívar vamos a la construcción del futuro”.

Le escuchamos en muchas ocasiones, como en el Foro Social Mundial en Porto Alegre, y luego en un encuentro con campesinos en uno de los campamentos del Movimiento de los Sin Tierra en Brasil. Recuerdo cuando en su discurso se refería a todas los intentos revolucionarios en Latinoamérica y, después de hablar de Guatemala, notamos que no mencionaba a Nicaragua; de entre la multitud presente, con Carlos Fonseca Terán al lado, le reclamé agitando una bandera rojinegra con una leyenda que decía Sandino Vive, la Lucha Sigue… y Chávez generoso respondió a nuestro reclamo y habló entonces de nuestro héroe, aunque no quiso hablar de la revolución sandinista.

Desde la izquierda revolucionaria, eran tiempos de muchos reclamos, por el rumbo del FSLN, en especial por el pacto con la derecha.

De los acontecimientos en Venezuela hoy se conoce más. La Revolución Bolivariana significó una nueva esperanza para América Latina, surgida en un país sometido a un bipartidismo maloliente, corrupto y un capitalismo despiadado. Chávez junto a las grandes mayorías, forjó una revolución política y económica. Una revolución social e ideológica. Siempre hizo que el pueblo tomara directamente las grandes decisiones. Se enfrentó directamente al imperialismo y no conoció la derrota política.

Hugo Chávez abrió una nueva etapa en la historia, no sólo de su país sino de nuestro continente. Demostró con hechos que hay otros caminos para nuestros pueblos. Relanzó la Utopía, dio nueva vida al socialismo.

Ese es nuestro Chávez, el solidario, el audaz, el constructor de un nuevo socialismo para nuestros tiempos. Es el Hugo construyendo el ALBA, gestionando millones de dólares para nuestro país, que aquí maneja –sin control– la pareja presidencial. No por culpa de aquel, sino por flojedad de los nicaragüenses, en especial de sus políticos.

A nuestro Chávez le decimos: ¡hasta siempre Comandante! Tu fructífera vida y tu temprana muerte no han sido en vano. Millones de Latinoamericanos y revolucionarios en el mundo te recordaremos, por tu coraje, por tu generosidad y por tus aportes indiscutibles en la lucha de los pueblos por su verdadera y definitiva emancipación.

 

* Comandante guerrillera, escritora y dirigente del Rescate del Sandinismo