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El género es una construcción social que se aprende, pero también las personas a temprana edad y en la misma juventud aprendemos las actitudes violentas que desde nuestra cotidianeidad y dentro del imaginario familiar y social hemos naturalizado, otorgándoles a todos estos comportamientos un sello de normalidad que los legalizan.

En cambio, desde la óptica del sistema interamericano de los derechos humanos y de una perspectiva de género, todas esas conductas basadas en las desigualdades de poder y en la distinción, exclusión o restricción entre hombres y mujeres por razones de sexo, constituyen la nefasta violencia de género que se ha puesto “de moda” actualmente en los medios de comunicación.

La adolescencia nicaragüense es la generación próxima de ciudadanas y ciudadanos que emprenderán en un futuro no muy lejano la puesta en común de los roles aprendidos, asignados, clasificados y simbolizados desde el seno familiar como un deber ser; me refiero a cumplir con los mandatos de ser novios, novias, esposas, esposos, compañeras y compañeros en unión de hecho estable; padres, madres, abuelas, abuelos, jefes, jefas, compañeras y compañeros de trabajo; ex novios, ex novias, ex esposos, ex esposas, amantes y cualquier otro rol que se les ha instruido y han aprendido, creyéndolo justo y natural.

El imaginario social de la ciudadanía en Nicaragua aún piensa con la mentalidad de postular, defender y naturalizar el hecho de que insultar a la pareja no es violencia de género; hacer sentir miedo a su pareja tampoco lo es; controlar todo lo que hace su pareja no es maltrato. Cuando un hombre maltrata a su pareja es porque ella “ha hecho algo y hay que corregirla porque se lo merece”; si la mujer sigue con él es que no le disgusta, todo lo contrario, le gusta, le quiere.

En una “buena” relación de pareja es deseable que la mujer evite llevar la contraria al hombre porque él casi siempre tiene la razón; los chavalos no deben llorar, está bien que chavalos salgan con muchas chavalas, pero no al revés; se ve muy mal que las chavalas salgan con muchos chavalos. Las chavalas siguen diciendo que es atractivo el chavalo que parece agresivo y tiene cara de malo; los chavalos dicen que es conveniente que el hombre sea superior a la mujer, en edad, dinero, etc.; porque tienen que cuidarlas y responder por ellas.

Los chavalos y chavalas aprueban el sexismo y la violencia, y ante tantas actitudes sexistas de nuestra juventud, es preocupante que dentro del Sistema Educativo Nacional los conceptos de Igualdad, Equidad, Democracia, Solidaridad, Libertad, Respeto, Moralidad, Proteccionismo, Fuerza, Inteligencia, Hombre, Mujer, no sean de-construidos para logar la democracia de los géneros.

Este ocho de marzo celebramos el día de la mujer. Hay que empezar por reflexionar y dar un repaso a nuestra historia personal para cortar esas conductas sexistas o machistas, evitando repetirlas en nuestra actual generación. Es el mejor homenaje que tanto hombres y mujeres podemos ofrecer.

* Secretario, sala especial Violencia y Justicia Penal de Adolescentes. Tribunal de Apelaciones de Managua.