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Es normal que todo estudiante aspire a ser un buen profesional y para esto se requiere de una enseñanza sólida, empezando desde la primaria, pasando por secundaria y terminando con una enseñanza universitaria de calidad, pero hoy en día en Nicaragua la educación de muchas universidades es deplorable, tanto en las universidades públicas como en las privadas.

La educación universitaria se ha convertido en un negocio lucrativo, en una forma de hacer dinero, olvidándose por completo de la calidad y el mejoramiento continuo de la educación. Se han olvidado que el fin y el objetivo principal de una Institución de Educación Superior es el de contribuir a la formación científica, técnica, cultural y patriótica de los estudiantes.

Se supone que en las universidades públicas la calidad de la educación es mejor, pero las pocas universidades públicas no tienen la capacidad de absorber la cantidad enorme y cada año mayor de nuevos bachilleres. Los que no califican en las universidades públicas tienen la opción de ingresar a cualquier universidad privada, donde los atraen con el señuelo de que no necesitan examen de admisión, además de ofrecerles modalidades sabatinas, dominicales y hasta por encuentro. Solamente falta una carrera a domicilio y como catedrático una computadora con internet.

Muchas de estas universidades privadas no cuentan ni con las instalaciones físicas necesarias ni con personal docente calificado. Tener un estacionamiento amplio, un buen cafetín, una cancha de voleibol o baloncesto no mejora la calidad de la educación.

El mismo presidente del Consejo Nacional de Universidades, CNU, Ing. Telémaco Talavera, reconoce que existe una brecha en la calidad de la educación en todos los niveles, pero especialmente en la Educación Superior.

Pero el CNU tiene cierto grado de culpabilidad en esta situación, ya que sin previo estudio autoriza la creación de nuevos centros de educación superior.

El CNU debería ser estricto, cumpliendo con la Ley 89, Ley de Autonomía Universitaria, la que en su artículo 58, inciso 7, establece que antes de autorizar la creación de nuevas universidades o centros técnicos superiores, el Consejo deberá:

1.- Conocer las necesidades objetivas del país, de nuevas universidades o centros técnicos superiores. 2.- Valorar los recursos materiales y humanos con que cuenta el país, para ver si es posible la creación de nuevas universidades. 3.- Conocer el número de estudiantes que requiere la apertura de la nueva entidad educativa. 4.- Evitar toda duplicidad de carreras (¡Muy importante!).

El lucro de la educación superior es evidente y se demuestra con el número de universidades privadas, que ya son más de 50, en un país tan pequeño como el nuestro.

Un porcentaje elevado de los bachilleres que no logran ingresar a las universidades públicas también se ven imposibilitados de ingresar a las universidades privadas por no contar con los medios económicos, y los que han logrado llegar a su último año se encuentran con el obstáculo del precio que le están dando al título universitario, que ahora tienen precio aún en las universidades públicas.

Si los estudiantes conocieran la Ley 89, Ley de Autonomía de las Instituciones de Educación Superior, las cosas podrían ser un poco diferentes, ya que esta Ley en su artículo 3 establece que el acceso a las Instituciones de Educación Superior es libre y GRATUITO para todos los nicaragüenses.

El art. 4 de esta Ley establece que las Instituciones de Educación Superior son: las universidades estatales y PRIVADAS y los Centros de Educación Técnica Superior. Esta Ley está vigente y no tiene ningún Recurso de Amparo.

Las universidades privadas se aferran a esta Ley de Autonomía Universitaria porque en el art. 16 inciso 14 se establece aprobar todo tipo de aranceles. Seguramente se atienen a este artículo para hacer cobros de matrícula, mensualidades y hasta cobrar por los títulos.

Los estudiantes tienen el peso suficiente para protestar por los cobros exagerados que hacen las universidades, especialmente las privadas, exigir una mejor calidad de educación, con catedráticos competentes y calificados y no permitir clases a punta de folletos sacados de internet.

Esperemos que con la creación del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación, CNEA, la calidad de la educación superior se mejore y que los diputados de la Asamblea Nacional elaboren una Ley que prohíba o controle los cobros exagerados de las universidades y el cobro por los títulos.

* Médico veterinario.

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