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Cuando existen conmemoraciones particulares para categorías específicas de la población, dedicándoles un día especial, me parece que es el síntoma de que algo anda mal, no sólo a nivel nacional, sino a nivel global, visto que son conmemoraciones aprobadas por las Naciones Unidas. Menciono sólo algunas:

El día para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional (8 de marzo, aprobada en el 1977 por la Asamblea General de la ONU); el Día Internacional de los Niños Inocentes de la Agresión (4 de junio); el Día Mundial de los Refugiados (20 de junio); el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas (9 de agosto); el Día Internacional Personas de Edad (1 de octubre); el Día Universal del Niño (20 de noviembre); el Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la Mujer (25 de noviembre); el Día Mundial del SIDA (1 de diciembre), el Día Internacional de los Impedidos – personas con discapacidad (3 de diciembre).

La lista no termina aquí. Me pregunto qué sentido tiene conmemorar días a los que se les ha perdido la memoria histórica del por qué existen. Además, es como si celebrando ese día, estas categorías de personas hicieran parte de una lista especial, no una lista única de los Derechos Universales. Da la impresión que son categorías marginadas, excluidas, que merecen –al menos por un día–, ser recordadas. Es como cuando se acerca Navidad, que queremos ser buenos, ver a nuestros familiares –que tal vez nunca vemos– y ser “generosos”. Pasadas las fiestas, se regresa al alivio de ser como se era.

Si tenemos algo que evocar, me pregunto si no tendría más sentido conmemorar el Día de los Excluidos del Mundo, visto que sería todos los días y en todas partes del planeta. Pero no, no lo hacemos, ya que esto crea conciencia social, replantea las relaciones sociales, de producción y de trabajo; cuestiona los Derechos Humanos, y se descubriría que éstos no son tan Universales, sino reservados a una categoría extremamente minoritaria de la población mundial.

Sigamos conmemorando el Día de la Mujer, de los Niños, de los Discapacitados, de los Refugiados, de los enfermos del SIDA, así como el día del Amor y de la Amistad. Por un día, alguien se acuerda que existimos y más de alguien recibirá un regalo. Pero creo que la mayor parte de la humanidad lo que espera es que sean realizados sus derechos, no sólo las conmemoraciones.

 

* Doctora en Psicología clínica