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En 1989 hubo un acuerdo secreto entre Estados Unidos y Arabia Saudita de propiciar el dumping deliberado de sus reservas estratégicas de petróleo. Provocó el desplome del precio con el fin de perjudicar a la URSS, lo cual desembocó entre otros factores, en su disolución tres años más tarde. Era la primitiva ecuación de la vieja economía de la oferta y demanda del oro negro.

Wall Street ha controlado el precio del petróleo, por medio de los bancos de inversiones, para alterarlo inyectando liquidez monetaria por inversionistas privados, como los fondos de pensiones. El petróleo y el gas forman parte intrínseca en el análisis sobre el fenomenal disparo del PIB en Venezuela en la etapa de Chávez.

En el presente, Venezuela no puede ser entendida sin considerar sus grandes reservas de petróleo, las mayores del planeta cuando se suman tanto las convencionales de fácil acceso con las no convencionales de difícil asequibilidad, el petróleo pesado del Orinoco, las cuales le convierten en un apetecible manjar geoestratégico.

Cuando Chávez llega al poder, en febrero de 1999, el precio andaba por 10 dólares y al momento de su muerte, 14 años después, el precio navega los 100 dólares promedio.

Hasta el rotativo neoliberal El País, con disfraz socialdemócrata, admite que Chávez impulsó dos meses antes de asumir el poder, en la cumbre de Madrid, el cambio para siempre del mercado energético mundial. Fue más determinante que el fiasco de Estados Unidos en Irak, donde no pudo capturar sus cuantiosas reservas de petróleo después de su criminal invasión.

Que Chávez, estupendo lector de geopolítica, se haya adelantado y acoplado en América Latina, no es poca cosa. En una ocasión increparon a Gorbachov por su catástrofe en la URSS en comparación con los deslumbrantes éxitos energéticos de Putin, quien indujo la resurrección de Rusia del cementerio geo-estratégico. Contestó que no era lo mismo una URSS a 10 dólares que una Rusia a 100 dólares el barril, en especial cuando se es tan dependiente de estos ingresos, que es el mismo caso que Venezuela.

No se puede entender a Chávez y su gran despliegue geopolítico en el mundo, su audaz acercamiento a los BRICS y a los mundos árabe e islámico de 1600 millones de feligreses (en particular con Irán), lo cual será uno de sus principales legados visionarios, sin el alza del barril, que benefició enormemente a Venezuela al haber dejado muy atrás a Chile –el modelo neoliberal patrocinado por las revistas de propaganda de la derecha– en Sudamérica, y al haber alcanzado en una ocasión un asombroso segundo lugar del PIB detrás de Brasil.

Con el mismo precio del petróleo y aun considerando la reducción similar en la producción, mientras Venezuela en la fase de Chávez alcanzaba lugares nunca escalados en el ranking de su PIB. El PIB nominal de Venezuela de 97, 978 millones de dólares en 1999, año en que entró Chávez al poder, escaló a 337, 979 millones de dólares el último año de su gestión: 3.4 veces más, lo cual no se puede concebir sin el alza del petróleo que permitió que los alcances de Chávez hayan sido mayores a la dimensión geográfica de Venezuela.

Guste o disguste, independientemente de su personalidad latino-caribeña, Venezuela fue una antes de Chávez (una fábrica de pobres y de parásitos millonarios que compraban hasta sus helados en Miami), y otra, durante su gestión, donde mejoró los índices sociales, en especial el mejor índice GINI (desigualdad del ingreso) de Latinoamérica, en contrapunto a Chile y México que comparten los peores lugares.

Maduro tiene trazado el camino, sin pierde.

 

* Docente