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Sin perjuicio de los requisitos que la Constitución Política de la República enumera en su artículo 161 como indispensables para poder optar al cargo de Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, respetuosamente me permito sugerir a los Diputados de la Asamblea Nacional que se verán perentoriados en corto tiempo a proceder a la elección de tan altos funcionarios de Estado, que tomen en consideración las sugerencias siguientes.

Estas sugerencias no solo no contrarían lo establecido por nuestra Carta Magna, sino que más bien contribuirían a vigorizarla, aclararla y vivificarla, en aras de fortalecer nuestro sistema de justicia tan deteriorado, decaído y desprestigiado en estos aciagos tiempos que estamos viviendo los nicaragüenses. Las sugerencias para ser llenada por los aplicante a ser Magistrados, podrían ser, entre otras, las siguientes:

1) Que acompañen a su currículum y demás documentos oficiales, su récord policial que demuestre sus buenos antecedentes relativos a dicha institución. 2) Solvencia fiscal extendida por la Administración General de Ingresos. 3) Certificación del Registro Central de la Propiedad inmueble en la que conste el número total de sus propiedades en todo el territorio nacional; áreas, ubicaciones, linderos y superficies de cada una de ellas. 4) Certificación de la Oficina del Catastro nacional que enumere e identifique las propiedades, edificaciones y construcciones de cualquier clase, que se encuentran debidamente catastradas y que sus linderos no se extiendan más allá de sus límites señalados.

5) No tener el aspirante a Magistrado, ya sea en el carácter de denunciado o de acusado, juicios pendientes en tramitación en ningún tribunal de Justicia de la República. 6) No haberse visto públicamente envuelto en delitos de orden sexual, pedofilia, prostitución o escándalos públicos contra el orden de la familia, tales como los que han sido protagonizados y se siguen repitiendo en las cortes de justicia, por Magistrados que todavía se encuentran en el ejercicio de sus cargos. 7) Investigar la existencia y legitimidad de los títulos profesionales que ostentan los candidatos a ser electos y los que pretenden ser reelectos, para establecer la autenticidad y las equivalencias de dichos títulos, en especial la de aquellos que supuestamente se hubieren otorgado en universidades de otros países, especialmente en la Sorbona de París.

8) Saber sumar, restar, dividir apropiadamente o, al menos, saber contar adecuadamente, para que no haya equivocaciones a la hora de establecer los montos totales de las sumas de dinero que se incauta a los presuntos delincuentes implicados en delitos que se relacionan al crimen organizado, lavado de dinero y tráfico de drogas y estupefacientes. Que también puedan sumar bien los vehículos, aparatos electrónicos, joyas y hasta los otros artículos personales de los cuales los Magistrados dan buena cuenta con el uso y abuso que se permiten ejercer sobre dichos bienes, aunque algunas veces se producen serias desavenencias por la supuesta falta de equidad en la repartición del botín.

9) Que el candidato no haya sido nunca declarado en quiebra por sentencia judicial. 10) No haber sido favorecido con la omisión y negligencia de la Fiscalía General del Estado o de la Procuraduría General de la República por cargos penales que ambas instituciones hubiesen ignorado, no dando trámite a las denuncias que ante ellas hubieren sido presentadas, aunque los cargos formulados hubieran sido presentados en forma legal. 11) No haber sido encontrados culpables en accidentes de tránsito causados por encontrarse bajo los efectos de bebidas alcohólicas o sustancias estupefacientes. 12) No ser actualmente deudores morosos de bancos autorizados, empresas o instituciones públicas o privadas. 13) Certificación de la Administración de Rentas en la que conste su total solvencia con el Estado. 14) No haberse visto involucrado en cualquier tipo de violencia familiar.

Si después del cumplimiento de los requisitos señalados con anterioridad por todos los que optan a los cargos de Magistrados del más alto tribunal de la República, pudieran estos agregar siquiera algunas nociones del Derecho, podrían considerarse como candidatos idóneos para aspirar a ser los protectores, guardianes y administradores de los sagrados mandamientos de la Justicia y de la Ley.

 

* Abogado