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Parece que los sueños del ex presidente electo, coronel Hugo Chávez Frías, de construir “un país fuerte, una economía fuerte y un bolívar fuerte”, lamentablemente no fueron más que sueños, y no olvidemos que, como decía Calderón de la Barca: “los sueños, sueños son”.

Es de admirar su elección por las clases más desposeídas, pero no basta con esa preferencia para sacar un país adelante. Si no preguntémoselo a Perón en Argentina o a Velasco Ibarra en Perú. Venezuela desperdició la mayor bonanza que ha tocado a las puertas de cualquier nación latinoamericana. Tres millones de barriles de petróleo diarios a cien dólares por barril, suman la bicoca de trescientos millones de dólares diarios, más de cien mil millones de dólares por año. ¿No se habrá equivocado mi calculadora?

Hoy día, aun con semejante fortuna, Venezuela no tiene un camino, ni un puerto, ni una fábrica, ni un colegio para mostrar como resultado de esa danza millonaria, ni médicos capaces, mucho menos un hospital para tratar a su presidente. La industria se arruinó igual que la agricultura; la incompetencia campea en la producción y el pueblo venezolano carga sobre sus hombros la pesada carga de una deuda que tardará muchos años en pagar.

PDVSA paga con petróleo a los chinos, préstamos por treinta y ocho mil millones de dólares ya recibidos; un sistema eléctrico con apagones constantes, carreteras con cráteres lunares, sin divisas, escandalosos niveles de criminalidad, un fracasado modelo agrario que se refleja en la enorme cola de barcos en los puertos venezolanos abasteciendo comida, la cual por ineficientes sistemas de distribución muchas veces no llega al pueblo.

Las importaciones agrícolas subieron 99.6% en seis meses, las de carne de res aumentaron 181.7% en 2012; desapareció la producción de caña de azúcar y por el mismo camino va, según economistas, la producción de café y de papas.

Sin divisas y con enormes pagos en el 2013 para la deuda creada por los despilfarros, una devaluación e inflación galopantes, un alza en el costo de la vida, escasez de artículos incluyendo medicina. Hoy día el cáncer de la economía venezolana es grave y crítico.

En los últimos días de diciembre, Jorge Giordani, ministro de Planificación de Chávez, durante los últimos doce años manifestó en televisión que “en Venezuela, lo regalado se tiene que acabar. El gratis se acabó y el regalado también”. Este ministro nunca planificó nada, pues las decisiones económicas eran tomadas de súbito por don Hugo y la dirección del país se hacía desde sus comparecencias en el programa Aló Presidente.

Desde ese programa se expropiaba, se nacionalizaba, se regalaba petróleo, cooperación, se nombraban empleados públicos, se aumentaban sueldos, se decidían inversiones, obras públicas; se oraba, cantaba y hasta se daban recetas de cocina; todo de acuerdo al estado emotivo del presidente. La improvisación parecía ser la orden del día.

Según Carlos Montaner, tres males aquejan Venezuela. El mal gobierno, el socialismo del siglo XXI y el neopopulismo. Maduro, como aprendiz e imitador de Chávez, probablemente continuará ese mal gobierno, incluyendo la aplicación del socialismo del siglo XXI, el cual no es más que una verborrea anti-USA, estatismo anti mercado, rechazo a la propiedad privada como modo de generar riqueza y populismo, que no es más que el concepto de que la sociedad debe vivir de los regalos del Estado y no al revés, como sucede en los países prósperos.

Creo que Maduro enfrenta un enorme dilema. Si suspende el sistema económico asistencialista-clientelista nacional y de cooperación a otros países como Cuba, se arriesga a perder el poder; y si lo continúa, seguro que hunde a Venezuela y la supuesta conquista de soberanía alcanzada al día de hoy gracias al fervor nacionalista de Chávez, irremediablemente pasará a ser no más que “la libélula vaga de una vaga ilusión”.

Con lo visto el día del fallecimiento a esta fecha, pareciera que Venezuela quiere continuar en el camino que le heredó su ex-presidente: un país encadenado a la voluntad de un caudillo. La cuna de Simón Bolívar mandó al carajo su legado de gobierno: “Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, ese Estado no debería existir; y al fin no existiría”.

“Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste” de Venezuela. Señor, protégelos, y Santa María Madre de Dios, que siga fluyendo el petróleo y continúen nuestras exportaciones a la Tierra de Gracia, como la llamó Colón.

 

* Abogado y notario