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Dos grandes, beneméritos médicos y cirujanos ha tenido Granada: Juan José Martínez (1868-1960) y Silvio Cuadra Sáenz (13 de julio, 1924), a quien ayer viernes se le tributó un merecidísimo reconocimiento: la develación de su busto frente al antiguo hospital San Juan de Dios.

No es el primero que recibe este notable ciudadano granadino. En 2004, como muestra agradecida de la Nación, fue condecorado con la Orden Rubén Darío en Grado de Gran Cruz y anteriormente, durante la administración municipal del doctor Silvio Urbina Ruiz, se le nombró hijo predilecto de la ciudad.

Toda una vida de entrega a la ciencia y al prójimo se condensan en su persona ejemplar, como sabemos todos los que le conocemos y admiramos desde hace muchos años. Porque desde el 13 de febrero de 1951, cuando recibió su título en la Universidad de Oriente y Mediodía, ha sido el médico por antonomasia de la ciudad. Los testimonios abundan para confirmar este aserto. Al cumplir Cuadra Sáenz cincuenta años de ejercicio profesional, el doctor Edmundo Miranda –pediatra y neonatólogo- declaró: “Llegar activo a esa cifra es un acontecimiento para la familia como para la sociedad. Pero en el caso del doctor Silvio Cuadra es una cosa muy especial por ser un profesional extraordinario”. Y añadía: “Yo creo que ha operado a media Granada. Y creo que no hay una sola familia en el departamento que no le deba la vida de uno o más de sus seres queridos. Incluso me atrevería a decir que más del 50 por ciento de sus atenciones e intervenciones han sido gratuitas”.

Entre otros logros, fundó en nuestro hospital el Banco de Sangre y el Laboratorio; pero es por su abnegada e incansable labor de pediatra, ginecólogo, obstetra, cirujano general, neurocirujano, cirujano de cuello, de tórax y hasta de ortopedista que se le recuerda y se le valora y se le ama. En su casa todavía tocan la puerta por emergencias médicas.

Para Alejandro Sequeira Arana, y seguramente para otros muchos –incluyendo quien escribe-, Cuadra Sáenz ha sido uno de los máximos granadinos del siglo XX y de lo que va del XXI. “Un verdadero héroe sin fusil –puntualiza Alejandro-, el mejor de los granadinos desde que tengo uso de razón. Como aun vive, no apreciamos la magnitud de su desinteresada e imperecedera obra social”. En su momento, el historiador Alejandro Barberena Pérez, resumió la obra de Cuadra Sáenz como el testimonio vivo de fiel apostolado que siempre ha sido.

Por eso resultó muy grato para mí tomar la palabra en el referido acto de develación, haber recordado a su madre, Feliciana (Chanita) Sáenz Castro, visitando en la calle La Calzada a su prima hermana Leonor Vargas Sáenz, mi abuela materna; y agregar que toda la formación del doctor Cuadra Sáenz se la debió a Granada. La primaria a la escuela de doña Ricarda Barberena y al colegio de don Salvador Barberena Díaz; la secundaria al Instituto Nacional de Oriente y los estudios profesionales a la Facultad de Medicina de la citada Universidad de Oriente y Medio Día. Fue el último médico graduado en esa Facultad, por cierto fundada en 1918, a iniciativa del doctor Juan José Martínez.

Gracias, gracias infinitas gracias por tu existencia, doctor Silvio Cuadra Sáenz.

 

* Escritor e historiador