Rodolfo Pérez García
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Parece ser que fomentar la zozobra a la población a punta de amenazas y creación de crisis permanentes es la tónica del actual gobierno, la mascarada ya se terminó y el monarca rojinegro no tiene por qué seguir haciendo el papel de demócrata respetuoso del Estado de Derecho. Eso explica el papel de mimo que protagonizó durante toda la campaña electoral, pero más que sus actuaciones dictatoriales lo que más debe preocuparnos es que haya gente, que a estas alturas del campeonato siga defendiendo a capa y espada a este adefesio de gobernante. En lo personal tengo una experiencia personal con un familiar muy cercano, siendo una persona tan inteligente todavía se niega a quitarse la venda de los ojos y reconocer que se equivocaron al elegir a semejante déspota y arrogante en contra de las mayorías y los poderes legítimamente constituidos. Como él, son miles de nicaragüenses que se niegan a creer que el tal gobierno de los pobres del mundo es una mera farsa, esto se puede demostrar fácilmente en el proyecto de presupuesto general de la República, pero ese es un tema que abordaremos en otro escrito.

Lo fundamental ahora es analizar con la mayor frialdad, las reacciones de un presidente que está acorralado y descubierto en sus intenciones de gobernar e imponer su voluntad y la de su familia, a sangre y fuego, y por sus propios h…, el acto público de juramentar sobre la Constitución política sólo quedó en los archivos históricos de una toma de posesión, que igual a la de Somoza Debayle, figuraba en un escenario tan parecido a un circo en el cual los payasos le habían dado un golpe de Estado a los mismos dueños, pero además, secuestrando al propio público.

Parece ser que tuvo una infancia frustrada o demasiado consentida, eso se explica con la psicología del comportamiento, este tipo de trastornos se manifiestan con rasgos obsesivo-compulsivos frente a un capricho que no se descansa hasta obtener lo que estos sicóticos desean, pierden el contacto con la realidad y por todos los medios pretenden lograr sus objetivos, este tipo de comportamiento es exactamente lo que está reproduciendo el inteligente presidente que tenemos, para muestra un botón, llamado CPC. Está tan obstinado en complacer a su primera dama que los alegatos para imponer esta mentira, se cae por su propio peso, es impresionante como alguien que ganó con una minoría de votos, gracias a los ineptos liberales de la oposición, siga vociferando que estos consejos son para darle el poder al pueblo.

¿Pero de qué pueblo habla este señor que roza con los argumentos de la locura? ¿Del treinta y ocho por ciento de los que logró engañar y que votarán por él? ¿De qué pueblo habla?, todo indica que además de ser un neófito en el arte de gobernar, no tiene ni los más mínimos elementos de las ciencias matemáticas, aprovecho para iluminarlo señor Presidente: si al 100% le restamos el 38%, nos queda el 62%, entonces, lo que nos queda es la mayoría, la minoría es el 38%, no la mayoría, si entendió esta simple operación, nos daremos cuenta que no está gobernando para ese inmenso pueblo del que usted habla.

No se puede hacer este tipo de atropello en un país civilizado, aunque se tenga el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo, y ése no es el caso de Nicaragua, por ello, esa cancioncita que los diputados no quieren que el “pueblo” gobierne a través de estos nuevos comités de bases danielistas, es una aberración más a las argumentaciones de un ser inteligente.

Pero volvamos a las rabietas infantiles de nuestro primer ciudadano, amenazar a los poderes del Estado de gobernar por decretos denota que los argumentos jurídicos para defender causas perdidas con tal de satisfacer caprichos de señoras (al igual que lo hacía el mismísimo Somoza con doña Dinorah Sampson), se acabaron por completo, cuando sólo las amenazas quedan en un lenguaje político, es más grave de lo que nos podemos imaginar, máxime si quien amenaza tiene unos antecedentes dictatoriales de reconocida fama.  

Eso es lo que han hecho todos los sanguinarios, ante la falta de convencimiento a través de la palabra, queda sólo la represión, los ejemplos de ello son palpables, los tanques salieron en las calles de Praga para imponer el comunismo, salieron en la Plaza de Tiananmen para reprimir a los estudiantes chinos opositores al régimen, los tanques salieron en Rusia para atacar la sede del Parlamento, porque no aprobaban las leyes del Presidente, entonces, ¿cuándo no le queden más hipocresías de demócrata al Presidente, saldrán los tanques a las calles de Managua? ¿Los mandará de nuevo, ahora a la nueva sede de la Embajada americana? ¿Las turbas aglutinadas en los llamados CPC acompañarán a los soldados y como locos furibundos comenzarán a quemar las sedes de los partidos opositores, al igual que hicieron los nazis en la noche de los cuchillos largos?

Eso sólo depende de la solidez de nuestras principales instituciones, el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional, creo, me parece que no es tiempo de declaraciones tímidas, quienes han demostrado su temple de respeto a las leyes no deben temer brindar declaraciones que reiteren su respeto a la Constitución Política y las leyes del país, si bien es cierto que su máximo jefe es el Presidente de la República, no existe en Nicaragua la obediencia debida en las actuaciones, eso sólo se pudo aplicar en las dictaduras de Chile y Argentina, y vean ahora cómo persigue la justicia a los antiguos jefes del Ejército y la Policía, si el máximo jefe ordena la violación de la carta magna y de las demás normas, el Ejército y la Policía están obligados a no acatar esas órdenes, sin dar golpe de Estado, deben subordinarse primero a la razón y a la democracia.

En el caso de la Policía Nacional, la Primera Comisionada debe caminar con pies de plomo en la conformación de los Consejos de Seguridad Ciudadana, no debe convertirse en una puerta de entrada a miembros del partido en el poder a conformar la fuerza de la policía voluntaria, eso sería gravísimo, ya que la represión tendría un carácter institucional y daría pie al renacimiento del terrorismo de Estado.

En el caso del Ejército, eso está más claro, es un tesoro institucional que tenemos en Nicaragua, es responsabilidad del general Halleslevens resguardarlo y no dejar que nadie lo manosee, estoy seguro que lo hará dignamente, ya lo han demostrado todos los anteriores jefes, y ésta no será la excepción. A pesar de que al cuadillo le sobran ganas de sacar los tanques a las calles, ¿y después qué sigue? Ya el tiempo nos va dando la razón a quienes no votamos por una bola de traidores al propio ideal de los verdaderos sandinistas.