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Las existencias de petróleo en el subsuelo son limitadas, al igual que su tasa de recuperación. Y aunque el final de la era del suministro creciente se proyectó desde la década de los setenta del siglo XX, renacen esperanzas de prórroga.

En 1956, M. King Hubbert, geofísico de la Universidad de Berkeley, predijo que la producción total de crudo en Estados Unidos alcanzaría su pico a inicios de 1970. Su explotación humana y su fácil localización consistió –en 1880— en una merma inicial fija: 194 barriles por pie perforado. Su uso como fuente de energía presume su destrucción y escasez ineludibles. ¿Estamos cerca del pico?

El final del petróleo barato es un hecho. Solo debemos remontar la cúspide del vértice que entreveía la crisis energética de 1973 agravada por el control de precios de la OPEP. Seguido de 1979 a 1990 por la revolución iraní y la Guerra del Golfo. En 1999, los recortes de producción logran su objetivo histórico: romper la barrera de los 30 dólares por barril hasta alcanzar 147 dólares en 2008. En la actualidad, ronda los 100 dólares.

Bajo esa problemática, EU intervino para la eliminación geopolítica –guerras del Medio Oriente— de la OPEP, reconociendo su gran influencia en la economía total de precios en detrimento del desarrollo global productivo.

Esto no determina el fin de las reservas subterráneas a pesar de los ajustes necesarios en consumo responsable y ahorro de combustibles realizados por los gobiernos y consumidores acostumbrados a un aumento constante del consumo de energía procedente de combustibles fósiles.

¿Cuántas reservas petrolíferas existen? Según Leonardo Maugeri, del Instituto Tecnológico de Massachusetts: 1.3 trillones de barriles a consumirse en 40 años. Los modelos estadísticos tradicionales reflejan una producción global de 70 millones de barriles por día y predicen un pico máximo de 80 millones en 2015. Después, iniciará un inexorable descenso. Otros más optimistas prolongan las expectativas hasta 2060. En este caso, las opciones de recuperación de hidrocarburos a corto plazo se dirigen hacia otro rumbo: el fracking.

¿En qué consiste? Es la técnica de fracturación hidráulica que permite aumentar la extracción de gas y petróleo del subsuelo: inyectando calor, químicos surfactantes o bacterias que optimizan la salida del crudo atrapado en rocas porosas de herméticos estratos horizontales hasta el pozo.

¿Índice de recuperación? Mayor de 60% ¿Inconvenientes? Elevados costos de inversión. Una de las principales causas de su implementación es que hoy el 90% de la producción mundial de petróleo esta bajo el control directo de grandes Estados productores a través de sus compañías nacionales.

Es absurdo predecir un pico de producción mundial. Cuantiosos yacimientos del planeta están sin explotar en pródigas cuencas que esperan ser descubiertas. Aún así, los métodos de exploración y extracción avanzados pueden mantener en crecimiento la producción de crudo en las próximas décadas.

El problema real es cómo utilizarlo –derrochándolo en una cultura energética— sin colocar en grave riesgo: medio ambiente y clima global.

 

* Médico cirujano