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El retorno a Managua en King Quality desde San Salvador, luego de asistir al XXVII Congreso Centroamericano de Psiquiatría el sábado 23 de marzo, se tornó una pesadilla. Un grupo de psiquiatras arribamos puntualmente a la terminal al menos 45 minutos antes de la hora de salida pactada a las 12 del mediodía. Pasaron los minutos y nadie nos respondía acerca del retraso, y ya éramos cerca de 40 pasajeros en espera.

Alrededor de las 2 p.m. nos informaron que el bus llegaría con 4 horas de retraso y hasta ese momento nos ofreceieron alimentos y bebidas. Nos piden los teléfonos para notificar en nuestros hogares del retraso. No dan más explicaciones y hasta las 5:15 pm. partimos.

El viaje transcurrió sin que nadie asumiera la responsabilidad por el inconveniente. Para nuestra sorpresa, alrededor de las 11:40 pm., repentinamente y en medio de la nada se detiene el bus y se baja el chofer y la sobrecargo. Algunos colegas se bajan y es por insistencia de los pasajeros que todos nos enteramos que el bus tiene fallas mecánicas y no puede seguir en marcha; estamos varados a más o menos 80 minutos de la frontera de El Espino.

El bus apagado sin luces, sin aire acondicionado, en la oscuridad de la noche y con aproximadamente 45 pasajeros; sin señales lumínicas en la parte posterior y en un terreno sinuoso y en pendiente. En una zona rural de Honduras, nuestra memoria evoca las noticias de asaltos en carreteras, muertes violentas, etc.

Muchos sofocados por el calor y los olores que emanan del bus (toilette) bajamos a dormir en el pavimento, arropados con la pequeña frazada y almohada que nos proveen. Bajo la noche y con las gotas de rocío cubriéndonos, intentamos descansar, cansados de buscar respuestas y sin poder dormir por el temor a ser embestidos por un vehículo pesado o ser víctimas de violencia.

Amanece y ya no hay víveres, se supone que hace horas debíamos estar en nuestro destino y el colmo: King Quality aún no tiene respuesta. “Pasará un bus a las 10 a.m. pero ya viene lleno, no se va a detener”. Como si nosotros no fuésemos responsabilidad de la empresa, nos dejan a nuestra suerte. Desesperados, a las 6 a.m. del domingo intentamos conseguir transporte, al menos para llegar al Espino, y fue hasta casi las 7 a.m. que King Quality respondió que nos llegarían a traer. Casi nos arrepentimos de dejar partir el transporte que habíamos conseguido pero no era justo pagar más por lo que ya teníamos pagado.

Esperamos pacientemente hasta las 8 a.m. que llegaron dos microbuses; evidentemente no eran de la empresa. Arrancamos un poco incómodos pero con la esperanza de llegar pronto a nuestro destino y agradecidos de seguir intactos.

Al llegar a la terminal no hay disculpas, no hay atenciones. Me retiro con la firmeza de nunca más viajar en esta línea, decepcionada no tanto por el imprevisto sino por falta de respuestas, por la incomunicación y por el tiempo perdido.

 

* Médico Psiquiatra. Miembro de la Asociación Nicaragüense de Psiquiatría.

Código MINSA 11575.