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La teología basada en la revelación general nunca ha convencido a los ateos, ni ha sido un factor decisivo para llevar a los hombres al Dios verdadero. El incrédulo escudriña en lo material.

Diez siglos antes de Cristo los relatos bíblicos se transmitieron de forma oral. Los 39 libros del Antiguo Testamento se completaron alrededor del año 400 a.C. Ninguno de los escritos originales se conserva en el presente ¿Causas? Material perecedero –pergamino, papiro– deteriorado en condiciones inadecuadas, guerras, incendios o por la orden de destruir toda literatura cristiana por Diocleciano en 303 d.C.

Sus críticos a menudo alegan que el texto actual está plagado de incorrecciones. ¿Es falsa o poco confiable su legitimidad? Resulta elemental recordar que todos los manuscritos bíblicos son copias. Se han traducido y copiado miles de veces por gente falible. ¿Eso invalida su autenticidad? No. ¿Por qué? Uno de los factores que contribuyeron a la exactitud del Antiguo Testamento fue la creencia judía en el carácter sagrado de las Escrituras.

Los textos hebreos no fueron escritos al mismo tiempo. Hasta 1947 se sostuvo que la transmisión y traducción de la Biblia procedían de documentos datados desde 100-500 d.C. vinculados a talmudistas y masoréticos. Sin embargo, pese a la minuciosa y estricta práctica, escriba hebraica, cuya copia manuscrita se conservaba en el Templo de Jerusalén, esta situación exhibía un amplio margen de duda: 1200 a 1500 años.

Todo esto cambió con el hallazgo de los Rollos del Mar Muerto en unas grutas escarpadas localizadas en Qumrán, un valle del Desierto de Judea. Se encontraron centenares de manuscritos bíblicos –en hebreo y arameo– conservados en vasijas de barro. Analizado por el método del radiocarbono-14, la copia del libro de Isaías dio la cifra de 1917 años. De súbito, nos acercaron al menos mil años a los originales, remontándonos a la era pre-cristiana.

Críticos y eruditos alegaron serias revisiones con el fin de corregir multitud de errores, sin embargo, estas revelaron algo poco menos que milagroso. Como promedio, los expertos encontraron solo una variación cada 1580 palabras. El 99% eran simples variables de ortografía. ¡Ninguna variante afectaba el significado del texto! Conclusión: es confiable.

La certeza real de algunas enseñanzas de los pergaminos son los antecedentes teológicos similares a los Evangelios. Fueron una fuente de cristianismo primitivo. Existen datos históricos de Flavio Josefo que corroboran su influencia espiritual en el cristianismo primigenio de Juan Bautista y Pablo.

Julio Trebolle, de la Universidad Complutense, confirma que en la cueva IV se hallaron 24 manuscritos bíblicos correspondientes a los libros de Deuteronomio, Josué, Jueces y Reyes. Estos textos son aproximadamente mil años más antiguos que los manuscritos hebreos conocidos hasta el presente. Lo cual establece que en la época anterior a la aparición del cristianismo, la tradición textual bíblica era frecuente y plural. Todos los legajos hallados en Qumrán corresponden a obras de autoría judía pre-cristiana.

Aunque los documentos originales están desaparecidos, los que aún existen nos permiten tener un alto grado de confianza en el texto de la Biblia: Geniza del Cairo, Códice de Leningrado y Babilónico, Septuaginta, Códice de Alepo y muchos más que han contribuido a constituir la Biblia que en la actualidad leemos los creyentes. Pese a la inconformidad atea ante las evidencias.

Aunque la fecha en que fueron escritos fuera tardía, el material que contienen no lo es. Hoy en día cuando alguien abre cualquier Biblia, puede estar seguro que generaciones de eruditos confiables han logrado preservar y proteger el mensaje entregado originalmente por Él que lo inspiró y reveló.

 

* Médico cirujano