•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Pensar que la subida de libros digitales a la red y el traslado automático de los lectores tradicionales a la web sería inminente, fue un error de valoración y proyección, es decir, no tomaron en cuenta el gusto por el papel en forma de libros, que seleccionados y arpillados en anaqueles, dan un gusto especial por la lectura; pasará mucho tiempo para mudarse a lo intangible; mientras tanto disfrutemos la lectura en papel.

En el libre mercado nos encontramos con lectores que compran en librerías especializadas los temas de su preferencia; hay otros que tienen pasión por los libros pasados y deteriorados, que teniendo poca capacidad de compra, no los limita a tener un gusto por lo clásico y lo moderno. Este tipo de compradores está al margen de las estadísticas, son desconocidos sus gustos, preferencias, opiniones y capacidad de compra.

Los puntos de venta de libros de segunda mano no se encuentran en las páginas amarillas, ni tienen rótulos vistosos; su única presentación: pilas de libros de diversos autores y temática, atendidos principalmente por varones y pocas féminas. En los últimos diez años se han convertido en establecimientos medianos bastante concurridos, son referentes nacionales; se los encuentra en los mercados Roberto Huembes y Oriental en Managua; un local en Masaya, dos puntos de venta en León y uno que otro en Carazo y Matagalpa. Los precios bajos lo han convertido en una verdadera competencia a librerías y distribuidoras de libros. Al comprar invierte poco dinero por material nuevo y vistoso, a bajos precios.

La temporada alta son los meses de diciembre a febrero, antes de entrar al ciclo escolar, Niños y jóvenes se han acostumbrado a los textos usados. Lo mejor es ir de compras a mediados o finales de año; hay poco cliente y mucho local; uno se siente VIP: dan listado de autores y autoras, sinopsis de los mejores libros, y hasta un vaso de agua o gaseosa para la sed.

En estos locales se vive una economía de hormiga; llegan de forma constante los abastecedores, jóvenes de institutos públicos y privados, universidades y empleados de tiendas, recolectores de libros, y, por qué no decirlo, intelectuales y profesionales que en el ocaso de la vida se deshacen de sus libros por necesidad o por nostalgia, para que tengamos buenos momentos para la lectura.

La compra puede ser inmediata; las deudas se contraen en base a la confianza; no se firman papeles ni hay recargo por mora, habiendo un alto nivel de pago de parte de los deudores. La paga por los libros generalmente oscila entre cien y doscientos cincuenta córdobas la unidad, siendo los más caros los libros técnicos y científicos.

Es llamativo cómo aplican técnicas de mercadeo, listado de precios de la competencia, caracterización de clientes, gustos y preferencias; saben manejar el temperamento del cliente irascible, exigente, sabelotodo, que lleva buenas obras a precios bajos; y regatean precios, principalmente con obras nuevas.

Muchas veces es bueno no distraerse en las cosas novedosas; nos da la oportunidad de leer a los clásicos que se encuentran a un precio accesible. La necesidad y carencia obligan a emigrar a la compra de libros de segunda; oportunidad en beneficio del estudiante y autodidacta. El progreso de estos mercaderes que han amontonado de forma paciente miles de libros a precios accesibles, se compagina con la visita de nuevos lectores que también comparten el placer de coleccionar y leer libros viejos.

 

erickj_brenes@hotmail.com