•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Corea del Norte vuelve a llamar la atención del mundo entero con sus provocaciones y amenazas de iniciar una nueva guerra en la Península coreana, que, aunque parece improbable, si se llegara a dar traería consigo consecuencias graves para el mundo entero.

El “Estado de guerra” permanente en la Península Coreana, es, a como lo llamé en un artículo de 2010, uno de los “vestigios de la Guerra Fría” que aún convive con la modernidad y los cambios que han transformado el siglo XXI, y que en algún momento no muy lejano tiene que ser desterrado.

Los esquemas de análisis han evolucionado, pero en este caso hay que volver a los viejos conceptos y prácticas, por lo que se necesita un cambio radical en esa zona del mundo.

Corea del Norte es un país pequeño y aislado, con alrededor de 24 millones de habitantes (de los cuales más de un 1 millón son miembros del Ejército), aún gobernado por una dinastía familiar dictatorial: El “Gran Líder”, Kim Il-sung; su hijo, el “Querido Líder”, Kim Jong-il; y ahora el nieto y “Líder Supremo”, Kim Jong-un, que se han auto proclamado semi-dioses.

Sin embargo, los resultados más probables de las “bravuconadas” del joven Kim Jong-un serán nuevos acuerdos para dar más alimentos y ayudas económicas, que sin duda alguna es parte de lo que desea. La otra posibilidad no muy alejada de la realidad y en contraposición con la expuesta anteriormente es que se le impondrán nuevas sanciones que debilitarán aún más al país.

En realidad Pyongyang juega más con la “ficha de negociación nuclear”, con esa ficha obtienen favores y cooperación que es muy necesaria para poder seguir manteniendo la dictadura, el culto a la personalidad y un pueblo ciego.

¿Qué pasaría si las amenazas se llegaran a cumplir? El conflicto derivaría en graves e inmensas oleadas de refugiados que afectarían principalmente a China, además de la devastación de una gran parte de la Península coreana; pensando racionalmente, o sea, sin el uso de armas nucleares y/o químicas.

En dado caso el conflicto diera como vencedor a Corea del Sur, se podría pensar en una reunificación coreana que sería la mejor opción para que todos los pobladores gozaran de libertad y desarrollo socioeconómico. De igual forma, la reconfiguración de la frontera sería desfavorable a China, que vería cómo Corea del Sur, un aliado estratégico de Estados Unidos y con aproximadamente 25,000 marines estacionados en esa nación, estarían a pocos kilómetros de su frontera, con mayor dominio militar y estratégico en la zona.

Una victoria del Norte es algo bastante improbable, por las vastas diferencias militares y tecnológicas con el Sur, además del nulo apoyo a nivel internacional, inclusive de China, su mayor aliado y benefactor. Lo que no cabe dudas es que Jong-un y su cuerpo militar asesor están bastante claros de esa situación, por lo que es difícil que inicien una nueva guerra.

 

* Msc. en Relaciones Internacionales